Los estadounidenses tuvieron el arranque que querían. Los europeos reaccionaron en el momento preciso y cuando más lo necesitaban.
Europa empezó su intento por recuperar la Copa Ryder con una barrida de los duelos de foursomes en la tarde del viernes, recuperándose del prometedor inicio que hizo ilusionar a los estadounidenses de que ahora sí están en condiciones de ganar el torneo fuera de su territorio, algo que se les ha resistido durante 25 años. Pero fue demasiado prematuro.
Cumplido el día, Estados Unidos veía azul — el color de los europeos — por todas partes. Europa tomó ventaja 5-3 al barrer su primera sesión desde 1989. También fue la primera barrida de los foursomes en la historia de la Copa Ryder.
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“Nosotros no vinimos a ganar los foursomes”, afirmó el italiano Francesco Molinari, reciente campeón del Abierto Británico. “Hemos venido para ganar otra cosa”.
Molinari y Tommy Fleetwood conformaron la única dupla europea que disputó ambos duelos, y salieron triunfantes de ambos. Se combinaron para cinco birdies en los últimos siete hoyos para despachar a Tiger Woods y Patrick Reed, por 3 y 1, y rescatar una mañana que fue dominada por los estadounidenses.
Europa se apoderó de la ventaja en cada uno de los foursomes y no cedió. Justin Rose, cuyo disparo al agua en el 18vo hoyo le costó a Europa, hizo dupla con Henrik Stenson para desmantelar a Dustin Johnson y Rickie Fowler, ganando cinco hoyos durante un tramo de siete hoyos.
Detrás de ellos, Rory McIlroy se repuso de una pésima actuación en la mañana al combinarse con Ian Poulter, otra vez brillante por Europa. Quedaron 2 abajo hasta que Bubba Watson y Webb Simpson se desinflaron al perder cuatro hoyos seguidos, tres de ellos con bogeys.
