Incluso a Roger Federer le parece sorprendente. Tras pasarse cuatro años y medio sin conseguir un cetro de Grand Slam, y a los treinta y tantos años, el suizo llega el lunes al Abierto de Estados Unidos con una clara oportunidad de ganar su tercero de esos títulos esta temporada. “Me cuesta trabajo pensar que pudiera ganar tres Grand Slams en un año. Me suena totalmente surrealista”, dijo Federer.
Sin dudas, Federer está de vuelta. Plenamente. Está de vuelta en Flushing Meadows tras ausentarse del torneo el año pasado, cuando se tomó la segunda mitad de la campaña de descanso para sanar de una cirugía de la rodilla izquierda. Y está de vuelta como favorito para conquistar el título tras ganar los dos últimos majors en los que participó, el Abierto de Australia en enero y Wimbledon en julio. Los organizadores del US Open lo colocaron como el tercer preclasificado el jueves, detrás de Rafael Nadal y Andy Murray.
Federer cumplió 36 años el 8 de agosto, lo que le hace más viejo que todos, a excepción de dos de los hombres en haber ganado el Abierto de Estados Unidos, que se realizó por primera vez en 1881.
