
Desde el Arco del Triunfo que Napoleón mando construir, hasta los suburbios de París olvidados por la historia y los turistas, estallaron los festejos por el título que Francia consiguió el domingo en el Mundial. La muchedumbre llenó los prados que se extienden desde el pie de la Torre Eiffel. Innumerables seguidores de Les Bleus agitaron banderas de su país, mientras la policía se esforzaba para evitar que se aglomeraran en el mismo sitio.
Al otro lado del río Sena, otra multitud tomó las calles aledañas a los Campos Elíseos y al Arco del Triunfo, donde desfilan los soldados un día antes de que el país festeje el aniversario de la Toma de la Bastilla. Napoleón ordenó construir ese arco para conmemorar la batalla de Austerlitz. Las imágenes fueron evocativas de las que fue posible apreciar hace exactamente 20 años, cuando Francia se coronó como anfitriona. Ahora, lo consiguió en Rusia. Resonaron sin cesar las bocinas de los automóviles, luego que el árbitro argentino, Néstor Pitana, puso fin a la final mundialista.
