"La segregación de género es un delito como la segregación racial", decía una pancarta enarbolada por una activista, a un kilómetro de distancia de la puerta principal, lugar que le fue fijado a Burk para realizar su manifestación.
Hasta entrada la tarde tampoco parecieron ser numerosos los grupos de contramanifestantes que se oponen a la feminista.
Burk, presidente del Consejo Nacional de Organizaciones Femeninas (CNWO, por sus siglas en inglés), encabeza una lucha que ya tiene nueve meses exigiendo que el club acepte a mujeres entre sus miembros.
Pese a tropiezos con la policía y jueces que rechazaron su pedido para realizar manifestaciones en la puerta principal, Burk insistió en su empeño de realizar las protestas.
"Es irónico que se puedan realizar manifestaciones incluso ante la Casa Blanca y que aquí no nos permitan. ¿Qué es lo que temen estos hombres?", preguntó Burk.
Los espectadores que ingresaban al club ayer pasaron de largo ante los manifestantes, y los golfistas participantes en el Masters ni siquiera se enteraron que se producía esa manifestación.
En principio, Burk calculaba que unas 300 personas asistirían a su manifestación, pero las 40 que logró reunir eran claramente sobrepasadas numéricamente por las fuerzas policiales.
Algunos escuálidos grupos de contramanifestantes observaban desde lejos a las huestes de Burk, sin producir incidentes. Varias de sus integrantes culpan a Burk de perjudicar los intereses económicos de Augusta, una pintoresca ciudad del estado norteamericano de Georgia.
Debido a la posición del NCWO, varias grandes corporaciones que patrocinaban el Masters ya no lo hacen, a pedido expreso del club para evitar que las presiones recaigan sobre ellas.
''Esta no es una lucha de una mujer, sino de miles de mujeres en todo el país", declaró Any Reynolds, simpatizante de Burk.
El jefe de la policía Ronald Strength autorizó a una decena de grupos para realizar las manifestaciones en pro y contra del club y dijo que esperaba la asistencia de un millar.
Sin embargo, la escasa asistencia mantuvo tranquilos a los policías, quienes, de todas maneras, estaban atentos a que nadie se acercara a las rejas del club tras haber recibido la orden de Strength de arrestar al primero que lo hiciera.
El lugar donde se situaron los manifestantes está separado por altos árboles y espesos arbustos que impiden que desde adentro pueda observarse lo que ocurre, por lo que los golfistas ni se enteraron de la protesta.
Organizaciones como la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) y la Coalición Arcoris del reverendo Jesse Jackson respaldan a Burk, pero ayer no parecían haber enviado a sus representantes a la manifestación, tal cual lo prometieron.

