Con la cabeza vendada y una herida de 10 centímetros, Julio Gómez pidió al médico de la selección mexicana: “Véndenme, yo voy a seguir”. Al final marcó el gol que le dio a México la victoria por 3-2 ante Alemania y el pase a la final del Mundial Sub 17 de fútbol que se realiza en México.
Tras abrir el marcador el jueves con un cabezazo a los tres minutos, Gómez sufrió a los 76’ una herida de 10 centímetros en la cabeza al tratar de rematar con la cabeza un tiro de esquina de Jorge Espericueta que al final se transformó en un gol olímpico que puso un transitorio empate 2-2 ante el cuadro teutón.
El médico de la selección, Diego Moreno, logró contener la sangre antes de que Gómez volviera a la cancha a jugar los minutos finales del cotejo.
“El doctor me dijo ‘ya párale, no puedes seguir’, pero yo sabía que no quedaban más cambios, y no iba a dejar el equipo con 10. Así que le dije: ‘Véndenme, hagan lo que quieran, pero yo voy a seguir”, recordó.
Al final, Gómez anotó su segundo gol del partido, un remate de chilena que le daba a México su pase a la final del Mundial Sub 17 ante Uruguay, que previamente venció por 3-0 a Brasil.

