El 13 de junio de 2017 Román Torres marcó el empate 2-2 contra Honduras en el minuto 90, en el estadio Rommel Fernández, un gol que para gente de fútbol como Mr. Chip, era el que iba a clasificar a Panamá al Mundial. Lo anticipó en un tuit que publicó. Guarden este tuit, les pidió a las personas con las que interactuaba.
El martes Román repitió con otro gol al minuto 87 con que Panamá derrotó 2-1 a Costa Rica y clasificó al Mundial de Rusia 2018, un tanto que quedará en la retina de todos los panameños por su espectacularidad y porque sacaba a la selección de la quinta posición y la ponía tercera, que daba el boleto directo a la Copa del Mundo.
El gol contra Honduras sumó un punto, que de no haberse conseguido y con los resultados que se dieron el martes, muy bien Estados Unidos pudo haber clasificado cuarta con 12 puntos, superando en la diferencia de goles a Panamá, que habría terminado quinta con las mismas unidades.
Torres se robó los aplausos de propios y extraños, un jugador que ya había participado en el Mundial Sub-20 de Holanda y que en la mayor parte de la eliminatoria pasó a ser el caudillo de este grupo. A pesar de la lesión que lo tuvo un año fuera de las canchas, a su regreso fue el mismo de antes de su lesión.
En la derrota contra Trinidad y Tobago, se le criticó por haber salido de la cancha a cambiarse los tacos, en momentos en que los caribeños marcaban el gol de la victoria, igual que el pasado viernes en la derrota con los estadounidenses, que golearon a Panamá e hicieron verla lenta.
Pero con lo que pasó el martes todo se olvida, cada partido es una historia diferente. Román volvió a mostrar su empuje dentro de la cancha y a pesar de su corpulencia, que lo hace ver como pasado de kilos, subió y bajó la cancha como si fuera un adolescente.
Con 31 años de edad, el Mazinger panameño hizo estallar de alegría a todo un país, como lo hicieron en sus tiempos Roberto Durán y otros grandes atletas nacionales. Gente llorando, abrazándose, histérica, fue consecuencia de ese latigazo de Torres, su tercer gol en partidos de eliminatoria mundialista.
Pero como en un equipo de fútbol no se trata de 1 sino de 11 en la cancha y los suplentes, no hay que olvidar a los más veteranos de este grupo: Penedo, Baloy, Tejada, Blas y Gavilán, que desde 2005 han venido siendo parte de las diferentes selecciones nacionales, a las que se le han venido sumando otros como Machado, Cooper, Quintero, Godoy, Calderón, Gaby, además de los más nuevos.
Hoy la selección forma parte de las 32 mejores del mundo, con una generación que ha sido parte de diferentes procesos y que en este último con el Bolillo Gómez, terminó de consumar lo que en su momento se comenzó con el Cheché Hernández y los hermanos Julio y Jorge Dely Valdés.
Pero tampoco se puede olvidar a las anteriores generaciones, desde la camada que acompañó a Cascarita Tapia en 1976, y las siguientes con Mendieta, Rommel, Tátara, Piggot y muchos otros jugadores, que como sea fueron parte del logro conseguido el martes.
A todos, gracias.