ENTREVISTA CON JORGE BAÚLES

Un juego que educa

Un juego que educa
UN JUEGO QUE EDUCA

El ajedrez es una guerra mental que termina, casi siempre, con un estrechón de manos.

Los movimientos de las 16 piezas de cada jugador son sencillas y se aprenden en minutos, la estrategia para salir triunfante es otra cosa.

El ajedrez en tan elemental que se juega en un cartón de 64 cuadros (blancos y negros) o en partidas online, donde es probable que recibas una paliza, como las mía.

Aquí no se entrena el cuerpo, se entrena el cerebro, pero igual gastas energías buscando en esa máquina del pensamiento las posibilidades para vencer a tu rival o, en mi caso, una máquina.

Es un juego, como dice Jorge Baúles, en el que las batallas las gana o pierde uno mismo, no hay otro responsable ni culpable cuando el rey cae de tu lado. El mío ha caído tantas veces.

Un juego que educa
UN JUEGO QUE EDUCA

La vida de Baúles gira en torno al ajedrez.

Es instructor y el primer panameño como maestro internacional, uno de los máximos honores en esta actividad deportiva.

No me animo a pedirle una partida, sería hacerle perder el tiempo, pocos le han ganado en Panamá.

Para el capitalino, el denominado juego ciencia debiera ser impartido en las escuelas, tal como sucede en Cuba, donde se utiliza para que los alumnos aprendan a discernir que cada acción tiene una consecuencia.

Baúles compartió varios de sus secretos para vencer a un rival. Dijo que es necesario estudiarlo, conocer de antemano sus jugadas, sus fortalezas y debilidades, con ello se ha mantenido de número uno por muchos años en Panamá.

Además, recomendó practicar todos los días, jugar torneos con ajedrecistas más fuertes y mantenerse actualizado con los últimos torneos de la élite.

Ya sé por qué no llevo chance de ganarle, estoy decidido, no lo retaré.

Un juego que educa
UN JUEGO QUE EDUCA

El cargo que ostenta es único en Panamá y se obtiene con una combinación de resultados medidos por el grado de dificultad del torneo en que participa.

Ahora va por un galardón superior, gran maestro, una distinción reservada para la élite como Anatoli Karpov, Bobby Fischer, Gari Kasparov y Magnus Carlsen, todos ellos han revolucionado el ajedrez.

Estos títulos son vitalicios, avalados por la FIDE (Federación Internacional de Ajedrez) y se logran con una sumatoria de puntos en un ranking mundial en el que Baúles está en el puesto 3 mil 768 entre los 6 mil 50 jugadores activos.

Conserva un largo historial de triunfos; sin embargo, en su mente guarda celosamente dos momentos de su carrera, el primero cuando logró el título de maestro internacional, y el otro, la victoria que consiguió sobre el gran maestro peruano Julio Granda.

“Fue toda una sorpresa, pero me había preparado para enfrentar a Granda”, reveló Baúles.

Esto ocurrió en la segunda jornada del tercer Campeonato Iberoamericano de Ajedrez, que se disputó en Ciudad Universitaria de México en 2010. Todavía Granda es considerado uno de los mejores jugadores de Latinoamérica.

“Sabía que me podía tocar una partida con el peruano, así que llegué bien preparado”, recuerda Baúles, quien se impuso con 52 movimientos para alzarse con la primera gran victoria de su carrera, basado en una estrategia nimzo-india.

El maestro dijo que afinó sus estrategias viendo partidas de su rival y ensayando sus técnicas o jugadas.

“El ajedrez va muy ligado con la tecnología, se aprovecha para conocer y analizar el estilo de juego del oponente”, explicó Baúles.

El número uno y campeón de Panamá fue Maestro FIDE en 2006, y dos años después obtuvo el grado de Maestro Internacional en un campeonato subzonal en Guatemala.

Él es licenciado en administración de empresas marítimas, no ejerce, da clases en la Academia Panamá Chess 4 kids y tiene 34 años de edad, 21 de ellos han sido dedicados al ajedrez.

“Toda mi vida gira en torno al ajedrez, por todas las amistades que he conocido, las puertas que se han abierto y las oportunidades de representar a mi país”, agrega.

Actualmente participó en un torneo local y obtuvo victoria en su primera partida sobre Abel Oquendo, un triunfo que el número uno no lo forjó como todos los otros, pues desconocía de su rival de ronda.

Un juego que educa
UN JUEGO QUE EDUCA

Baúles comenta que cuando uno mueve una ficha de las 32 que componen el tablero, el razonamiento se activa y sale a relucir el orgullo de no querer perder.

El ajedrez es una actividad que una no requiere, como ocurre con muchos deportes, de un lugar físico para ser practicado, por el contrario, se puede jugar en un club, por internet y hasta por correo.

El maestro dio a conocer sobre las bondades del ajedrez, al que considera un gran aliado en la educación escolar, debido a que mejora la capacidad de análisis y la toma de decisiones.

En Cuba, por ejemplo, se imparte como una materia escolar y hace poco nos visitó un equipo de la isla para participar en el torneo Centroamericano y del Caribe. Los cubanos ganaron 9 de las 12 categorías que se disputaron para jóvenes menores de 18 años.

“Aquí nos falta mucho, el Ministerio de Educación debería encargarse de la masificación escolar del ajedrez y Pandeportes (Instituto Panameño de Deportes) de los atletas élite, son temas distintos con un mismo propósito, deportistas con mejor rendimiento a la hora de tomar una decisión”, dijo el ajedrecista panameño.

“No estoy seguro del ajedrez como materia obligatoria, pero de verdad que se le sacaría provecho. El ajedrez enseña a pensar antes de actuar y saber que cada acto tiene consecuencias”.

También comentó que cuando se juega ajedrez se estimula el cerebro y se consume energía.

Baúles ha representado a Panamá en varias Olimpiadas de Ajedrez, un derecho que se logra por medio de torneos que organiza la Federación panameña. En su último torneo tuvo que retirarse por enfermedad.

Edición Impresa