El centrocampista James Rodríguez, en pleno momento dorado en el Bayern de Múnich, se reencontrará mañana miércoles con el Real Madrid, el club del que salió hace unos meses, en un duelo de altos vuelos por una plaza en la final de la Liga de Campeones.
“Por supuesto que estos dos partidos son especiales para mí”, aseguró James en una entrevista con el diario alemán TZ, recordando que “he jugado tres años allí, fui feliz y tengo buenos amigos y recuerdos de mi tiempo en Madrid”.
El jugador cafetero se reencontrará con sus antiguos compañeros, cerca de un año después de abandonar el club blanco, en un clásico del fútbol europeo por una plaza en la final de la Liga de Campeones.
Llegado al Real Madrid en 2014 tras brillar en el Mundial de Brasil como el máximo goleador del torneo con seis tantos, James vivió un primer año espectacular en que jugó 46 partidos y marcó 17 goles, para luego ir perdiendo protagonismo en las dos campañas siguientes.
La dura competencia con la BBC (Bale, Benzema, Cristiano Ronaldo) y la ascensión de jóvenes como Isco acabaron por precipitar su cesión al Bayern por dos años, con una opción de compra al final de la misma, que todo hace pensar que podría hacerse efectiva.
Jup Heynckes, técnico del Bayern, ha mantenido al colombiano entre sus habituales, pese a las dudas iniciales.
El colombiano, de 26 años, está siendo uno de los hombres más destacados del equipo alemán esta temporada, en la que ha marcado seis tantos, pero ha hecho el doble de asistencias de gol para sus compañeros, a los que se ha adaptado muy bien.
Ahora James tiene la oportunidad de llegar a una nueva final europea con el club alemán, al que el Real Madrid apeó el pasado año en cuartos de final, pero el colombiano advierte que “no hay que tomárselo como una revancha, sino como un par de partidos más en busca de esta final”. Pero, antes de emprender ese viaje, James y el Bayern tendrán que superar dos duras paradas en Múnich y Madrid.