Se acabaron los errores. Con esta mentalidad salieron ayer al campo el Juventus, que ganó 3-1 al Chievo Verona con un nuevo gol del español Llorente, y el Nápoles, que derrotó al Sassuolo por 2-0.
El Juventus tras el bache de la eliminación de la Copa de Italia y el último empate liguero retoma su marcha imparable, mientras que el Nápoles mete presión al Roma.
El equipo de Antonio Conte se dio además el lujo de dejar en el banquillo al argentino Carlos Tévez, que solo jugó algunos minutos del segundo tiempo, mientras que Llorente fue titular junto con Sebastian Giovinco.
El Juventus tuvo el partido asegurado después de los goles de Assamoah en el minuto 17 y de Marchisio, en el 29, aunque se llevó un susto cuando en el inicio del segundo tiempo una carambola produjo un autogol de Cáceres que abrió el resultado.
Pero Llorente, en el minuto 58, se encargaba de cerrar con un certero cabezazo el encuentro y marcar su décima diana personal en la liga.
A pesar del resultado 2-0 y del modesto rival, el farolillo rojo, el Sassuolo, al equipo de Rafa Benítez le costó engranar el encuentro.