LIBRO Y SELECCIÓN

Kempes, la pluma y la red

Kempes, la pluma y la red
Kempes, la pluma y la red

Mario Alberto Kempes habla como si desconociera el pedestal donde lo puso el fútbol: Campeón de un Mundial, el de Argentina 1978 .

El argentino volvió a visitar Panamá con ocasión de la presentación de su libro autobiográfico y que lo retrata “desde muy pequeño”, cuando jugaba con un balón y le rompía “las plantas” a su” mamá”.

Más que una entrevista, el goleador argentino del Mundial 1978 supo convertir el tic–tac de las preguntas en una cálida conversación. Y sin embargo sus respuestas sencillas llevan la fuerza de sus goles. Todo un “Matador”, que así le decían.

Usted conoce al técnico de Panamá, Américo Rubén Gallego. Ambos fueron campeones del mundo en 1978. ¿Qué nos puede decir del ‘Tolo’?

Es un técnico que tiene mucha suerte. [Él] te puede perder con una selección con la que a lo mejor no tenías perder en los planes. Pero también te puede ir allá y ganar en México. Ya lo demostró en Argentina y en México.

¿Pero qué significa “suerte”?

Que tiene la capacidad para revertir los malos resultados. ¿Qué lo vaya a conseguir por lo que es él? Puede ser. Ahora, hay que ver si tiene los elementos. Ese es el otro 50%. Pero yo creo que le puede venir bien la pretemporada que va hacer en Estados Unidos con los jugadores de la selección, porque no los conoce. Ganó afuera, suerte del entrenador, y perdió en casa cuando nadie se lo esperaba. Pero son ocho días de trabajo. Va tener ese roce, pero “El Negro” [Gallego] tiene esa capacidad para revertir las cosas. Ahora, el fútbol también es una lotería.

Y su personalidad: porque acá, como prensa, hemos tenido muy poco contacto con Gallego.

Es complicado, [es] un poco arisco para el tema de los medios. Pero eso es porque le gusta trabajar. A lo mejor a otros les gusta un poco más los micrófonos, que también es normal en un técnico. Pero eso no significa que sea bueno o malo, pero a los medios tienes que atenderlos, aunque sea un día y ya. Y después puedes volver a trabajar, que es lo que necesita la Selección Panamá.

¿Qué anécdota recuerda del ‘Tolo’ Gallego en el Mundial de 1978?

La uña. Recuerdo que sus uñas de los dedos pequeños eran muy largas. Y cada vez que pasaba en los entrenamientos te picaba con la uña. Era como un pequeño cuchillo que tenía ahí.

Pero ya después, estamos hablando de un ganador algo peleón. Él sabía lo que tenía que hacer dentro de la cancha: robar, obstruir, quitarla y dártela, y eso era lo que hacía. Pasaba muy poca gente cuando lo querían gambetear. Era uno de esos volantes cinco antiguos con los que solo pasaba la pelota o el jugador.

¿Ve a Panamá clasificando al Mundial Catar 2022?

Ojalá que Panamá tenga la oportunidad, ya sea por un camino o por el otro. Tiene dos caminos para llegar. Argentina tiene uno solo. Pero hay que trabajar.

¿Y cuál de los dos caminos le conviene a Panamá?

El más largo. A lo mejor es más cortito el otro, el del hexagonal, pero más complicado.

Usted sonó para dirigir a Panamá en el 2005, ¿qué pasó que no vino a dirigir?

Eso es lo yo quisiera saber también.

Lo presentaron y todo.

Hubo alguien de la federación que dijo que yo no tenía experiencia. Ahí te la dejo.

¿Todavía piensa en dirigir?

Ya no. Ahora me dedico a otra cosa, aunque no soy periodista. Pero digo lo que veo y el que dice que lo ve, no miente.

¿Qué podemos esperar de su libro, ‘El Matador’?

El libro va desde las veces que le rompí las plantas a mi mamé desde muy pequeño hasta cuando el cuerpito no dio más.

Y recordó muchas cosas para escribir este libro...

Me costó bastante porque es empezar de cero. Pero a medida que uno va viendo fotos, recortes, leyendo diarios, revistas, uno se va recordando de más cosas y muchas veces tuvimos que ir de un capítulo a otro para agregar ciertas que iba recordando.

¿Y cómo fue el proceso para escribir el libro?

Con el uso del telefonito por Face Time hablaba con el periodista argentino Luciano Wernicke. Él ha escrito muchos libros de deporte, principalmente de fútbol, y lo que duraba la batería, era lo que hablamos cada día. Tal vez unas tres horas diarias.

¿Y cuántos días fueron?

Fueron tres largos meses.

Usted marcó muchos goles, pero recuerda alguno en especial.

No fue lindo, pero sí definitivo: el segundo en la final del Mundial del 78 ante Holanda. Con ese gol respiramos un poco más tranquilo.

¿Cuál fue su último equipo?

El Fernández Vial de Chile, ya con una edad avanzada de 43 años. Pero gracias a Dios me pude retirar sin lesiones, que fue lo más importante y eso me permitió seguir disfrutando muchos años más.

Usted tiene su propio estadio en Argentina...

Sí, pero no es mío, solo lleva mi nombre. Una vez iba actuar Shakira y mis niños me dijeron: ‘papá, si el estadio es tuyo, porque no vamos’. El estadio está ubicado en mi provincia natal de Córdoba. Pero lo importante es que fue un homenaje que me hicieron en vida y que pude disfrutar con la familia.

¿Quién lo puso ‘El Matador’?

José María Muñoz, un periodista argentino. Fue uno de los mejores relatores y una vez me dijo que yo estaba acostumbrado hacer goles en casa, [y] jugaba en Rosario. Y que si la próxima vez hacía goles afuera, me iba poner un sobrenombre. Y dio la casualidad que la siguiente semana fuimos a Buenos Aires e hice cuatro goles, y ahí me puso el apodo ‘El Matador’. Él fue el primero, después vinieron muchos más.

Lionel Messi acaba de ser elegido como el mejor jugador por la FIFA con el premio The Best. ¿Está de acuerdo con la designación o veía a otro mejor?

Sorprendió el otro día cuando el defensor holandés Virgil (van Dijk) ganó el premio al mejor que dio la UEFA. Pero también es una cosa buena, para no siempre estar entre Messi y Cristiano Ronaldo, que tienen ya 10 años ganando todo entre uno y el otro.

Pero no sorprende que Messi haya ganado. Cristiano se fue a la Juventus, país diferente, sale campeón, pero ganar el título en Italia con la Juve no es gran cosa; ya con ocho seguidos es el pan nuestro de cada día. Fue contratado para ganar la Champions.

Entonces Messi con esos números es justo ganador.

Sí, con esos números, mejor que Virgil y Cristiano. A lo mejor con otro sería diferente, pero para mí, merecido.

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