CAMPEóN MUNDIAL

Kolisi, un regreso a los orígenes con la Copa del Mundo como regalo

Kolisi, un regreso a los orígenes con la Copa del Mundo como regalo
Kolisi, un regreso a los orígenes con la Copa del Mundo como regalo

De niño dio sus primeros pases en el campo de su escuela. Dos décadas después el primer capitán negro de la historia de los Springboks, Siya Kolisi, regresó al ‘township’ (barrio de chabolas) en el que se crió con la Copa del Mundo como regalo.

Tras Pretoria, Johannesburgo, Soweto, Durban y East London, la caravana del XV de Sudáfrica paró el domingo en Port Elizabeth, penúltima etapa de su gira de celebración del título mundial ganado a Inglaterra (32-12) el pasado sábado.

A pesar de la llovizna y del viento frío, miles de personas aguardaron en las calles para aclamar al bus de los guerreros. Fue el regreso a casa de Kolisi, el gran símbolo de esta Sudáfrica campeona, al ser el primer negro en portar el brazalete de capitán de un equipo reservado para los blancos hasta la caída del régimen racista apartheid, hace 25 años.

En el ‘ghetto’ de Zwide, a unos 15 kilómetros al norte de Port Elizabeth, nació Kolisi hace 28 años.

Entre gritos de “Siya, Siya, Siya” por parte de los vecinos del ‘township’, vestidos de verde y oro, emerge su profesor y primer entrenador, Eric Songwiqi.

“Tocó su primer balón de rugby en el terreno de deportes de gravilla de la escuela primaria Emsengeni. En aquella época, los chicos se daban prisa en comer su almuerzo y luego me pedían el balón de rugby para jugar“, recuerda el profesor.

“Recuerdo que cuando era un niño tenía unas piernas muy delgadas, pero ya estaba fuerte. Transmitía pasión desde que tenía el balón en las manos. Yo sabía que llegaría lejos“, añade.

“No estoy sorprendido de que se convirtiera en capitán de los Springboks“, continúa.

A los 12 años fue descubierto y gracias a una beca empezó a estudiar en una prestigiosa escuela de Port Elizabeth. Su ascenso acaba de comenzar.

Su tío Vukile Kolisi, de 47 años, recuerda también sus inicios: “Comenzó a jugar descalzo en la tierra y ahora es capitán, todavía me cuesta creerlo.”

“Recuerdo lo triste que estaba cuando con 9 años venía con los pies ensangrentados porque no tenía zapatillas para jugar a rugby. Le pedí que lo dejara y me dijo ‘jamás’“, rememora emocionado.

Desde el triunfo en el final, Kolisi es considerado la bandera de la “nación arcoíris“, soñada aunque todavía no realizada, por el padre de la patria Nelson Mandela.

“El hecho de que venga de un medio humilde, de una familia muy pobre, es increíble“, subraya el primer mánager negro de los Springboks, Zola Yeye.

“Como Mandela, ha demostrado la capacidad del deporte para unir a la gente, más allá de las barreras raciales“, añade. Lejos de los grandes discursos, su éxito es un motivo de orgullo para los vecinos de Zwide. “Es nuestro héroe“, resume Luthando Khoza, de 31 años.

En Port Elizabeth, como en los otros ‘townships’ sudafricanos, Kolisi ha provocado una multiplicación de las vocaciones por el rugby.

“Rompió todos los moldes y le respeto por eso. Un día me gustaría parecerme a él“, dice Lindokuhle Mba, de 15 años.

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