Con un gol de Alan Pulido desde un ángulo imposible, las Chivas dieron un paso hacia la conquista del título en la Liga de Campeones de la Concacaf, al imponerse el martes 2-1 como visitantes ante Toronto FC, en el encuentro de ida de la final.
“Esto no está definido de ninguna manera, ni somos favoritos”, advirtió el técnico argentino de Chivas, Matías Almeyda. “Quedan 90 minutos más, de máxima concentración y máxima entrega”.
El conjunto mexicano, que ha tenido una campaña gris en la liga local, cumplía una visita que lucía complicada. Tenía frente a sí al equipo que había eliminado a dos clubes que sí tienen posibilidades de disputar el cetro en México -América y Tigres-, y debía jugar en condiciones meteorológicas que le eran ajenas, bajo una nevada en Canadá.
En momentos en que la nieve comenzó a caer con más fuerza, Pulido cobró un tiro libre muy cerca de la banda izquierda. Sin que quedara claro si su intención fue centrar o disparar, ejecutó con la derecha, y el balón terminó describiendo una parábola e incrustándose en el ángulo, a segundo poste.