Cuando llegaron a la Quicken Loans Arena, los Cavaliers recibieron los relojes conmemorativos del título que obtuvieron la campaña anterior en la NBA.
Los Clippers les dieron algo distinto: una segunda derrota consecutiva. J.J. Redick aportó 23 puntos, Blake Griffin igualó la mejor marca de su carrera con 11 asistencias y Los Ángeles se reivindicó tras una terrible derrota, al arrollar 113-94 a Cleveland.
Los Cavs cayeron también el martes en Milwaukee. Pero LeBron James no está preocupado todavía.
“Desde luego fueron dos partidos malos”, indicó el astro, quien anotó 16 puntos, pero perdió cinco balones.
“Uno espera que esto no ocurra en encuentros seguidos, pero puede ocurrir. Ahora, ¿tres juegos en fila? Eso sí ameritaría que hablemos. Necesitamos encontrar soluciones. Esto es diferente al fútbol [americano], donde tienes que esperar toda una semana para redimirte. Acá jugamos después, así que estaremos bien”, dijo.
James ha tenido una temporada bastante regular, pero la suerte no ha estado de su parte.