Los Cavaliers de LeBron James ya tienen experiencia en este terreno escabroso.
El pasado año tuvieron el regreso más grande en la historia de finales y le dieron a Cleveland su primer título importante de cualquier deporte en 52 años.
Los Cavs visitan hoy a los Golden State Warriors abajo en la serie final 3 a 1.
Un triunfo hoy de los Warrios y celebrarían el título ante su público.
“No me gusta estar así. Demasiado estrés, pero llevo haciendo esto todos los años”, dijo James.
“Tenemos a algunos chicos muy confiados, pero los Warriors tienen ADN de campeonato y nosotros también”, añadió.
A diferencia del año pasado, esta vez los Warriors cuentan con un Stephen Curry sano y el aporte extraordinario de Kevin Durant.
“Step está mucho más saludable que hace un año, porque es más fuerte, más rápido y más decidido”, insistió Kerr, en referencia al desgaste físico y mental de su estrella durante la final de 2016. Curry jugó esos playoffs con una rodilla lastimada, pero ahora evidencia estar sano al promediar 25 puntos por juego en los primeros cuatro partidos de la serie al mejor de siete.
El entrenador de Golden State tiene razón para su optimismo, pues su novato estrella Durant tiene un rendimiento de alto vuelo con 34.3 puntos por partido en la final.
“Una derrota puede cambiar la dinámica de final, pero habla muy poco de nosotros en la final de 2016. Espero no se repita y levantemos el trofeo”, dijo Kerr.
