Tsunekazu Takeda presentó ayer su renuncia como presidente del Comité Olímpico de Japón, en medio de un escándalo de sobornos que, según investigadores en Francia, pudo ayudar a Tokio a conseguir la organización de los Juegos Olímpicos del próximo año.
Takeda dijo que se retirará cuando termine su mandato en junio y volvió a negar los cargos de corrupción en su contra. Como presidente del JOC, Takeda es también un poderoso miembro del Comité Olímpico Internacional (COI), en que preside la comisión de marketing. Su dimisión supone que abandonará también el organismo internacional.
El dirigente, de 71 años, señaló que tomó la decisión por voluntad propia y en interés del futuro del Comité Olímpico Japonés.
El escándalo, bajo investigación en Francia desde hace varios años, ha empañado los Juegos Olímpicos del próximo año y pone de relieve los fallidos esfuerzos del COI para limpiar el proceso de concesión.
Japón invertirá al menos 20 mil millones de dólares en el evento deportivo que comenzará el 24 de julio de 2020.
“No he hecho nada malo”, dijo Takeda. “Seguiré haciendo todo lo posible para limpiar mi nombre”.