Manu Ginóbili y LeBron James debieron contener las lágrimas.
El expresidente Bill Clinton también ofreció sus condolencias.
Así de grande es el aprecio que muchas personas, incluso las ajenas al ámbito deportivo, sienten por Gregg Popovich, el entrenador de los Spurs de San Antonio, cuya esposa, Erin, falleció el miércoles tras una larga batalla contra un padecimiento respiratorio. Erin Popovich tenía 67 años.
Ginóbili, el astro argentino que solo ha tenido a Popovich como entrenador durante su trayectoria en la NBA, reaccionó consternado. “Todos estamos destrozados, dolidos”, dijo Ginóbili ayer durante el entrenamiento matinal.
“Todos sabemos la clase de persona que es Pop. Muy pocos la clase de dama que era Erin. Es doloroso”.
Ginóbili añadió que la familia es lo primero: “Trataremos de hacer lo mejor posible cuando llegue el momento de jugar”.
El escolta de 40 años no pudo seguir dando declaraciones y se retiró tratando de contener las lágrimas.
San Antonio está en desventaja por 2-0 ante los campeones Warriors de Golden State en la serie de primera ronda de los playoffs, que se reanudaba ayer, ahora en casa de los Spurs.


