Paciencia. Ese fue el mensaje que el comisionado de las Grandes Ligas Rob Manfred dio para los que exigen que los juegos se disputen con más premura.
Los dueños de los equipos y los jugadores ratificaron un nuevo contrato colectivo en diciembre, pero aún negocian innovaciones con el fin de acelerar los juegos. Los propietarios abordaron ayer el tema durante dos días de reuniones.
Manfred ha insistido en que los partidos de béisbol se disputen con más rapidez desde que asumió como comisionado hace dos años. Pero el promedio de duración de un juego de nueve innings la pasada campaña fue de 3 horas, un incremento de 4 minutos con respecto a 2015.
Un juego de playoff tomó más de 4 horas y media.
Las mayores quieren restringir el número de visitas al montículo y poner en uso un cronómetro para los lanzamientos, el cual ya se ha usado en Triple-A y Doble-A las últimas dos temporadas, pero los jugadores suelen resistirse a esos cambios, y muchos sostienen que no tienen problema con la duración de los juegos. Pero Manfred difiere.