El choque del venezolano Pastor Maldonado contra un muro de contención en la última vuelta del Gran Premio Australiano de F1 el domingo puede haber arruinado su automóvil y las esperanzas de la escudería Williams de un final sólido, pero no enfrió el entusiasmo que suscitó su desempeño.
La declinación de Williams durante la última década de potencia en la F1 a un papel secundario ha sido lamentada por el ambiente del automovilismo deportivo, pero aunque el equipo se fue de Australia sin puntos, la actuación del venezolano provocó entusiasmo.
Maldonado estaba sexto en la vuelta final, presionando al quinto, Fernando Alonso, de Ferrari, y chocó tras una fuerte persecución.