Jordan Spieth buscará completar el Grand Slam en su carrera este fin de semana.
Rory McIlroy no ha ganado un major en tres años.
Pero las expectativas parecen concentrarse en el norirlandés, y todo gracias a los antecedentes que ostenta en el campo de Quail Hollow.
Es aquí donde McIlroy ganó su primer torneo dentro de la Gira de la PGA en 2010, cuando usó el hierro 4 para enviar la pelota por encima del agua, dejándola a unos tres metros del hoyo.
Se apuntó así un eagle que le permitió pasar el corte, antes de entregar tarjetas de 66 y 62 el fin de semana.
Quail Hollow es también el sitio donde McIlroy logró un marcador de 61 en la tercera ronda, para despegarse en la tabla y llevarse el triunfo por siete impactos.
Ha jugado aquí 7 veces, y solo en una ha quedado por debajo de los primeros 10.
No es la efectividad de Tiger Woods, quien cosechó ocho títulos en Torrey Pines. Pero McIlroy se sentirá como en casa durante la nueva edición del PGA Championship.
Y ese es el motivo por el que las casas de apuestas lo dan como favorito por un ligero margen sobre Spieth, quien hace apenas tres semanas conquistó el Abierto Británico.
Los pronósticos de que McIlroy se coronara en Royal Birkdale eran de 20-1. Ahora está en 7-1.
McIlroy ha firmado tarjetas menores a 70 en siete rondas consecutivas antes del último major del año.
Al igual que Spieth, McIlroy ha ganado tres de los cuatro certámenes del Grand Slam. Le falta conquistar el Masters, donde no ha estado muy cerca en los últimos tres años.
Spieth opinó que si se realizara un encuentro entre todos los golfistas, el 100% pronosticaría que McIlroy se ceñirá alguna vez el saco verde en Augusta.
