El superagente de estrellas del fútbol Jorge Mendes, imputado por colaborar en un delito fiscal, negó ayer ante la justicia española haber ayudado a crear estructuras societarias al colombiano Radamel Falcao y a sus otros clientes investigados por presuntos fraudes millonarios.
En el tribunal de Pozuelo de Alarcón, un acomodado municipio al oeste de Madrid, Mendes declaró que su rol se ha limitado “a representar a deportistas en sus negociaciones con los clubes (...) sin que ni él ni sus colaboradores hayan intervenido nunca en la constitución de las estructuras societarias de los jugadores”, según un comunicado de su empresa, Gestifute.
Considerado uno de los hombres más poderosos del fútbol, el portugués insistió ante la jueza “que nunca ha asesorado en materia fiscal a los jugadores, quienes en todos los casos designan sus propios asesores sin vinculación alguna con él”, abundó Gestifute.
En la audiencia, a la que Mendes ingresó vestido de traje oscuro y corbata negra y sin hacer declaraciones a la prensa, la jueza mantuvo el agente como imputado por “sospecha de colaboración en el proceso” que llevó a Falcao a “cometer un delito fiscal”, indicó a la AFP una fuente judicial. Tras declarar por más de una hora, según la fuente judicial, Mendes abandonó el juzgado por una salida discreta.
Mendes se ha ido perfilando como una presunta pieza clave dentro de una intensificada lucha de las autoridades españolas contra el fraude fiscal en el fútbol.
El portugués de 51 años es también agente, por ejemplo, del delantero madridista Cristiano Ronaldo, que el 31 de julio deberá declarar también en Pozuelo por un presunto fraude de 14.7 millones de euros (16.6 millones de dólares).
