En busca de una mejoría instantánea tras dos campañas desastrosas, los Mets de Nueva York y su nuevo gerente general recurrieron a un rostro conocido.
Los Mets adquirieron el lunes a Robinson Canó, intermedista ocho veces elegido al Juego de Estrellas, y al relevista Edwin Díaz, líder de salvamentos en las mayores, ambos procedentes de los Marineros de Seattle.
El canje involucró a siete peloteros. En su primera gran transacción como gerente general de los Mets, Brodie Van Wagenen decidió traer a Canó de vuelta a Nueva York. Van Wagenen había sido agente y representó al dominicano, extoletero de los Yanquis. Los Marineros, un club en reconstrucción, enviaron también 20 millones de dólares a los Mets. A cambio, obtuvieron al jardinero Jay Bruce, al relevista Anthony Swarzak y a tres prospectos: Justin Dunn, Jarred Kelenic y el dominicano Gerson Bautista, lanzador derecho.
Dunn y Kelenic fueron reclutados en la primera ronda del draft. En las redes sociales, los fanáticos de los Mets mostraron opiniones divididas sobre este canje. Algunos lo aplaudieron como una oportunidad para que un equipo que disputó la Serie Mundial hace tres años vuelva a esas instancias rápidamente.
Los Mets tuvieron una foja de 77-85, pese a contar con una rotación que incluyó a Jacob deGrom -galardonado con el Cy Young de la Liga Nacional-, Noah Syndergaard y Zack Wheeler.
Van Wagenen, Canó y Díaz hablaron ayer durante una celebración navideña en el Citi Field.
Canó está a la mitad de un contrato por 10 años y 240 millones de dólares. Con el efectivo entregado por Seattle, los Mets serán responsables por 100 millones de los 120 que se adeudan al pelotero de San Pedro de Macorís. Este año, Canó purgó una suspensión de 80 juegos, tras dar positivo de furosemida, un diurético que puede usarse para ocultar el dopaje. El jugador aseguró que la sustancia le fue suministrada por un médico en República Dominicana.
