La selección mexicana de fútbol, bajo la orientación de Miguel Herrera, inició ayer el ciclo de entrenamientos con miras a la repesca contra Nueva Zelanda por un cupo a Brasil 2014 sin la presencia del delantero Lucas Lobos, por un percance personal.
El Tri, que enfrentará a los neozelandeses en una serie de ida y vuelta entre el 13 y el 20 de noviembre, tendrá en Herrera a su cuarto seleccionador en el camino hacia Brasil, tras cumplir una mala campaña en la zona de la Concacaf.
Al caer en la repesca, los máximos directivos del fútbol mexicano decidieron que el América cediera a la mayoría de sus titulares y a su entrenador para intentar salvar el cupo al Mundial.
“Venimos a clasificar a México. Tenemos muy claro el objetivo, así que venimos a conseguirlo”, declaró a la prensa mexicana el defensa del León Rafael Márquez, después de la práctica en ciudad de México.
Tras la serie con Nueva Zelanda, y sin importar el resultado, Herrera volverá al América para trabajar en las finales del torneo local, mientras los directivos deciden a principios de diciembre el futuro de la selección.
La primera práctica de Herrera como seleccionador se llevó con 21 jugadores, 10 procedentes del América y 11 de otros equipos.
El América será la columna vertebral de la selección con el guardameta Moisés Muñoz y los jugadores Juan Carlos Valenzuela, Francisco Rodríguez, Paul Aguilar, Miguel Layún, Adrián Aldrete, Juan Carlos Medina, Luis Ángel Mendoza y Jesús Molina y el delantero Raúl Jiménez.
El León cedió cuatro de sus figuras: Rafael Márquez, Edwin Hernández, Carlos Peña y Luis Montes y el grupo se completa con Jesús Corona, del Cruz Azul; Miguel Herrera Equihua, del Pachuca; Jesús Escoboza y Oribe Peralta, del Santos, y Aldo De Nigris, del Guadalajara.
Rodrigo Salinas, del Morelia, e Hiram Mier, del Monterrey, llegaron a primera hora de ayer a la concentración.
