TIRO A GOL

Momento de reflexión

Lo sucedido con Amílcar Henríquez es el reflejo de la sociedad en la que vivimos, con brotes de violencia, de delincuencia e inseguridad, y aunque su asesinato fue un hecho aislado de lo deportivo, es un tema que debería preocuparnos a todos, porque ya se ha vuelto común este tipo de situaciones donde la víctima resulta siendo un futbolista. E independientemente de algunos casos fortuitos, la mayoría de los hechos han tenido que ver con disparos.

Por mucha inseguridad que haya en el país, estamos hablando de hechos donde futbolistas han caído en situaciones parecidas a la de Amílcar, que más allá de todo lo que le dejó al fútbol, su figura termina siendo cuestionada por todo lo que la gente conjetura cuando alguien pierde la vida de esta manera.

Este último hecho de sangre debería ponernos a reflexionar como padres de familia, y a la Federación Panameña de Fútbol (Fepafut), como el ente que rige esta disciplina, independientemente de que los asesinatos no hayan tenido que ver nada con el deporte.

La Fepafut debería analizar el tema. Tal vez alguien me diga que esa es una situación que primero le compete a la familia y que la federación solo se encarga de lo deportivo.

Pero me parece que la Fepafut y la Liga Panameña de Fútbol tienen que mirar más allá de lo deportivo con sus jugadores, preocuparse y velar como si estos fueras sus hijos. Algo tiene que hacerse, porque es una verdad que hoy Panamá tiene un semillero de futbolistas, pero es una verdad también que algunos ya andan por malos caminos producto de su medio familiar y su entorno social.

Por eso mismo hay que comenzar a mirarlos y a tratar de orientarlos, velar más por lo que hacen fuera de la cancha, como una posibilidad de mejorarles la calidad de vida personal, para que en su etapa adulta sean personas de bien.

Hoy la muerte de Amílcar nos entristeció, porque lo que menos se quiere ver es a un deportista muriendo de manera tan trágica y más siendo un jugador con un nombre hecho en el plano nacional e internacional. De allí el impacto y el pesar que nos causó su muerte.

Por eso me parece que es el momento para comenzar a prestarle más atención a todos estos jugadores que forman parte de las diferentes selecciones y clubes, que estén pendientes de su estatus y extenderle la mano a los más necesitados, que no se piense únicamente en lo económico, sino también en el bienestar social del jugador, que a final de cuentas es la mano de obra que ha engrandecido a la Fepafut.

Si el deporte es el medio para que el joven se aleje de los malos vicios, pensando en que en un futuro sea un buen ciudadano, es hora de que la federación comience a darle una mano en aspectos de orientación.


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