Para los expatriados iraníes llegados a Rusia, el Mundial les permite mostrar su orgullo hacia la conflictiva república islámica, denunciada a veces como un Estado paria.
Hay muchas esperanzas de que Irán pueda ganarle a Portugal y pasar a octavos de final. Pero más allá, está la esperanza de que se deje de lado la política y el mundo vea una cara diferente del país. “Espero que esto muestre que somos seres humanos normales”, dijo Manny Khorasani, empresario en Escocia.
Irán y Rusia son aliados políticos y vecinos cercanos. Pero la mayoría los iraníes congregados en el gigante europeo —miles— parecen ser expatriados. Khorasani, nacido en Nesha, vive en Escocia desde 1977, y estudió en Hamilton. Se casó con una escocesa y se quedó en el país cuando la revolución islámica se apoderó de Irán.
