Ya pasó una semana de la participación de Panamá en su primer Mundial.
¿Será todavía muy temprano para escribir sobre el desempeño de la selección nacional?
Yo disfrute. Tú disfrutaste. Yo aprendí. Tú también aprendiste.
¿Ya puedo decir que quedamos últimos o que fuimos los peores sin herir susceptibilidades ?
A ver, la realidad de Panamá era esta: tres partidos y adiós. Quitando algunos irresponsables que quisieron vender una falsa clasificación, todos sabíamos que íbamos a aprender.
Lástima los ataques de los “más patriotas” ante aquel que osaba en analizar el cómo de Panamá. El ataque contra aquel que no le gustó ver al técnico metiendo la cabeza en el banquillo rival. El ataque contra aquel que no le gustó ver un cambio al medio tiempo solo para que otro pudiera decir que llegó a jugar en un Mundial. Eso para mí fue lo más lamentable que dejó el Mundial.
Se pasó de las lágrimas por el himno, el entusiasmo por el gol de Baloy, al odio indiscriminado y ataque salvaje por atreverse a decir que Panamá fue la peor selección del Mundial, cuando los números, medios internacionales y expertos extranjeros lo repitieron hasta el final.
Claro, ni te atrevas a meterte con Panamá.
Cuidado con los influencers, los más panameños que el Canal, las marcas, todos aquellos que búscalos cuando viene la LPF, listos para disparar.
Y eso lamentablemente es lo que trae cada cuatro años el Mundial. Lo mejor y lo peor de todos. Lo mejor de los aficionados que se robaron el show ,y lo peor con el lanzamiento a la hoguera del que no “apoyaba” a Panamá. Por suerte encontré autocrítica en los jugadores. Ver la cara de dolor de Penedo, Bárcenas y Gavilán al final del partido contra Túnez, enojados por no haber sumado puntos, me causó satisfacción. Fácilmente podían decir que no había estructuras, que la liga no sirve, que no ganan millones. Pero no, ellos prefirieron evitar el discurso del conformismo y el guión de que este era nuestro techo que tanto se pregonó.
Lástima que al final no les quedó otra que formar parte del show en una caravana impulsada por los políticos yel señor dinero, que solo buscaban saciar su sed.
Por eso repito, ojalá hayamos aprendido todos.
Ahora viene Catar, pero antes los espero en la LPF, esa la liga que tanto soñé pero que sigue sin despegar.
El autor es periodista