Los dueños de los equipos de la NFL aprobaron ayer el traslado de los Raiders de Oakland a Las Vegas. El desenlace no es ninguna sorpresa, ya que tanto la liga como los Raiders habían dicho que no estaban satisfechos con las propuestas que hizo la municipalidad de Oakland en torno a un nuevo estadio, mientras que Las Vegas ofreció invertir 750 millones de dólares en una instalación.
Es previsible que los Raiders jueguen otros dos o tres años en Oakland antes de mudarse a Las Vegas.