Después de una primera semana en la que pasó apuros con sus nervios, Rafael Nadal sacó a relucir su mejor versión en el Abierto de Estados Unidos.
Con mucha más facilidad de lo anticipado, el número uno del mundo se instaló ayer en los cuartos de final del US Open por primera vez en cuatro años al despachar 6-2, 6-4, 6-1 al ucraniano Alexandr Dolgopolov, en tan solo 1 hora y 41 minutos de una tarde soleada en el estadio Arthur Ashe.
Fue por lejos el despliegue más convincente del astro español, quien quedó más cerca de una cita de semifinales con su némesis Roger Federer.
“He jugado un partido muy completo, con pocos errores”, destacó Nadal. “No he pasado revista a las estadísticas, así que ignoro cuántos errores no forzados he cometido, pero mi sensación es que fueron muy pocos”, destacó Nadal.
El recuento del duelo consignó que Nadal solo cometió 11 errores no forzados contra los 39 del ucraniano.
Nadal no asomaba entre los ocho mejores en Flushing Meadows desde el último de sus dos títulos del US Open, en 2013. Le tocará medirse con Andrey Rublev, un ruso de 19 años que se convirtió en el cuarto finalista más joven en el torneo desde Andy Roddick en 2001, con la misma edad. Rublev, integrante de la llamada “Próxima Generación” que la ATP promociona, dio la sorpresa al eliminar 7-5, 7-6 (5), 6-3 al belga David Goffin.
