Hace cuatro años Josué Aldair González García estuvo a punto de morir en una piscina en Boquete, fue una dura prueba que motivó a sus padres a que su hijo aprendiera a nadar, ahora este deporte se ha convertido en su pasión.
El incidente ocurrió cuando Josué Aldair tenía 10 años y desde entonces su vida ha cambiado. Pasó de casi ahogarse a una de las revelaciones de la natación chiricana. Él estudia el noveno nivel en el Instituto David.
Su madre, Rashkumary García, y su padre, Juan Pablo González, lo motivaron para que diera sus primeras brazadas.
“Fue un momento terrible. De inmediato se me vino a la mente no comprarle más equipos electrónicos, tabletas y otros aparatos electrónicos; invertiré en la natación de mi niño, eso le durará por siempre”, recordó su madre.
De la mano de Alfonso Álvarez, quien le enseñaba técnicas para mejorar su calidad de nadador, Josué Aldair tuvo la oportunidad de ingresar al club Los Ángeles y con ello proyectarse como un atleta de competencia en esta disciplina.
Josué Aldair no solo se metió en las aguas de la piscina olímpica de Chiriquí, sin saberlo se introducía en el mundo de uno de los deportes más exigentes y sacrificados que se promueven en todo el mundo.
El moreno de sonrisa casi permanente, tuvo que adaptarse al saber el manejo de los espacios de su vida de manera general.

Se vio obligado incluso a cambiar su metodología de estudios, que es el principal objetivo de sus padres y el suyo propio. Tiene como meta ingresar a la universidad para graduarse en arquitectura.
Mientras muestra una importante cifra de medallas colocadas en uno de los partidores de la piscina, acepta que no ha sido nada fácil haberlas alcanzado.
“Se han dado muchas situaciones, creo que la falta de tener a disposición diariamente la piscina para ser utilizada me ha afectado deportivamente como en los estudios”, aceptó.
Su primera medalla en un nacional fue de bronce en los 50 metros estilo mariposa, contaba con 10 años de edad.
Después su crecimiento ha sido constante y sostenido, ubicándose siempre entre los primeros, o llego primero, segundo o tercero. “Creo que pocas veces me voy de las competencias con las manos vacías, por lo menos con un par de medallas”, afirmó.
Relató que uno de sus momentos más difíciles ha sido en los juegos colegiales realizados en Panamá, donde logró clasificar para los Codicader, realizados en agosto en Honduras; sin embargo, la piscina chiricana para realizar sus entrenamientos estaba cerrada. De todas formas puso todo su empeño y aportó 3 medallas de oro, 2 de plata y 1 de bronce; en total la delegación istmeña campeona sumó 15 medallas de oro, 14 de plata y 10 de bronce.
Expresó que su fortaleza en la natación es el estilo mariposa, en el que ha alcanzado las mejores posiciones.
Aconsejó a los niños que busquen un deporte. “Cuando estamos activos deportivamente somos más disciplinados, hay que tener el apoyo de nuestros padres y alcanzar la metodología para desempeñarnos bien en los estudios y en el deporte”, consideró.
“Disfruto estar en las competencias, y más cuando mis familiares están observándome, sé que soy el héroe de ellos, me aplauden me felicitan, al igual que mis compañeros del club, o de las selecciones, eso es motivante”, subrayó.
“Gracias a la natación he podido conocer a muchas personas, mayor cantidad de amigos de aquí en Chiriquí y de todo el país. Si no estuviera en este deporte siento que no sería la persona que hoy soy”, reconoció.
