Aaron Rodgers ha sido imbatible durante una racha de siete partidos que catapultó a Green Bay en la ronda divisional de los playoff.
El quarterback novato de Dallas, Dak Prescott, también estuvo impecable al ganar 11 partidos al hilo en la temporada regular, una racha que dejó sembrado en la banca al otrora titular Tony Romo y otorgó a los Cowboys la primera clasificación en la NFC.
Rodgers y Prescott se verán las caras hoy domingo, cuando los Packers (11-6) visiten a los Cowboys (13-3) por el boleto a la final de la Conferencia Nacional.
Prescott tendrá un debut de fuego en los playoff, al igual que el otro novato de Dallas que electrizó esta temporada, el running back Ezequiel Elliott.
“Hay muchos nervios en tu primer partido en los playoff, recuerdo haberlos sentido”, dijo Rodgers, recordando un revés ante Arizona en wild-card hace siete años. “Creo que lancé una interceptación en mi primera jugada. Así que uno tiene que hallar la manera de tranquilizarse”.
Rodgers, campeón del Super Bowl de la temporada de 2010 y elegido dos veces Jugador Más Valioso de la NFL, tiene buena memoria. Tenía razón sobre el revés en un partido de ida y vuelta, en el que pudo controlar los nervios y lanzó cuatro pases de touchdown después de la interceptación.
Prescott, quien tuvo la más baja tasa de interceptaciones para un quarterback novato en la temporada regular, sabe lo importante que es poder olvidar los errores.
