Hoy parte a Sao Paulo, Brasil, una delegación de ocho jóvenes, seis varones y dos mujeres, para representar a Panamá en el fútbol callejero que se jugará del 1 al 12 de julio con la participación de más de 300 jóvenes entre 15 y 17 años, de 32 países.
Será la tercera vez que se desarrollará este evento, que siempre se juega paralelo al Mundial de fútbol.
Los jóvenes participantes son: Keyla Pérez, María Morán, Santiago González, Antolino Rivera, Rigoberto Hurtado, Luis Salas, Leovigildo Menchaca y Edwin Díaz, que forman parte de las comunidades de Playa Leona y El Trapichito, de La Chorrera.
El fútbol callejero se juega con equipos de cinco contra cinco, los equipos son mixtos, no hay árbitros, los equipos deben tomar las decisiones y solucionar sus conflictos dentro del terreno de juego.
Hay un mediador, una especie de árbitro, quien será un facilitador o intermediario entre los dos equipos, sin juzgar ni tomar decisiones por los equipos.
El partido estará dividido en tres tiempos diferentes, en el primero se establecen los acuerdos de convivencia y conducta dentro del terreno de juego, los cuales se registran en un tablero especial, donde se resaltan los valores (ejemplo: tolerancia, respeto, solidaridad, honestidad), que los jugadores se comprometen a practicar durante el partido.
El segundo tiempo es el juego de fútbol en sí que dura unos 20 minutos y en el tercer tiempo ambos equipos se autoevalúan y evalúan al otro equipo, basados en los acuerdos establecidos en el primer tiempo.
“La metodología de fútbol callejero promueve el desarrollo social e incluye a hombres y mujeres, no tiene árbitro, hay una figura que se llama mediador, los chicos mismos ponen las reglas del juego, en vez de tener dos tiempos tiene tres, en el primer tiempo los chicos se tienen que reunir en un círculo y definir las reglas con las que van a jugar”, dijeron los organizadores.
“Dependiendo de cómo sea la cancha ellos deciden si la bola la sacan por arriba o abajo, que si va a haber portero, además de las reglas basadas en los valores, por ejemplo un típico valor que se promueve es el respeto y el trabajo en equipo”, señalaron.
Para el respeto se advierte que nada de palabras sucias en el juego, mientras estén jugando van a perder ese punto de respeto si incurren en la falta.
LAS REGLAS
Una regla típica es que tanto la mujer como el hombre tiene que meter un gol o que todos tienen que jugar.
“Y como no hay árbitro, son los mismos chicos quienes tienen que salir para que otro entre”, explica Marina Susana Pérez de Cárdenas, una de las personas dentro de la logística panameña.
En el segundo tiempo ya viene el partido en sí, no son más de 20 minutos, durante ese lapso el mediador lo que hace es tomar apuntes de lo que pasa en el partido, si ve una mano él no la canta, lo apunta, pero la idea es que los mismos niños la canten.
Ya en el tercer tiempo se acaba el juego y los niños regresan al círculo y allí nuevamente entra el rol del mediador, que lo que hace es facilitar las discusiones entre un equipo y el otro. Las discusiones son de si cumplieron las reglas o no. El balance se hace entre la cantidad de puntos, los goles que meten y los valores.
La fuente señaló que “en el Mundial van a jugar cinco contra cinco, o seis contra seis, dependiendo de la cancha donde les toque jugar. Usualmente es como una birria, un fútbol chico, un fútbol callejero. La idea es que los jóvenes promuevan el dialogo, que no se necesita tener un policía al lado para mantener un orden”.
Según explicaron, “la idea es que ellos reconozcan que si yo converso con mis compañeros en la cancha en este modelo también lo puedo hacer fuera de la cancha”.
En el balance de los puntos de goles y los puntos de los valores es donde el mediador tiene que ser democrático, si un equipo ganó en los goles, habría que ver los puntos de los valores.
Toda la metodología tiene un sentido. ¿Por qué del círculo?, “porque nadie es superior, todos son iguales”.
De acuerdo a los organizadores, el fútbol callejero es una metodología comprobada que transforma un deporte como el fútbol en una herramienta pedagógica, reforzando valores. Es una plataforma para reflexionar y crear una transformación en niños y jóvenes al crear un espacio de diálogo y respeto a los valores.
La metodología varía un poco del fútbol convencional. La misma se inicia en Argentina en 1994 y se ha expandido a más de 32 países, dirigida en especial a chicos en riesgo social o de exclusión.
A través de FUDE (Fundación Fútbol para el Desarrollo), la mente detrás de esta metodología, se organizan diferentes actividades para conectar a organizaciones y redes que usan el fútbol callejero para crear jóvenes líderes en Latinoamérica.
Panamá ha sido invitado a participar por primera vez, y la Red Jugando por la Paz ha asumido el reto de enviar una delegación.
MENSAJE CLAVE
El mensaje clave del evento es Jugando Por la Paz.
La Red ´Jugando Por la Paz´ utiliza el deporte como un medio para hacer una diferencia en la vida de niños y jóvenes, enfocándose en el potencial del deporte para construcción de paz y promoción de valores.
Igualmente, esta red busca conectar a diferentes organizaciones, equipos deportivos, empresas privadas, y fundaciones que quieran promover el desarrollo en la juventud a través del deporte.
´Jugando por la Paz´ exhorta el uso del fútbol callejero como una metodología creativa y una propuesta de transformación social que recupera los valores humanos, convirtiendo el deporte en una herramienta pedagógica para sus participantes.
Hoy en día Morgan & Morgan lidera la red ´Jugando Por la Paz´ y cuenta con el apoyo de la Fundación Telefónica, fundación Valórate, Aprojusan, Hogares Crea, Casa Esperanza, Fundación Jesús Luz de Oportunidades y algunos centros de alcance que maneja hoy en día United Way.
