Kyrie Irving extraña los sonidos, la percepción y la presión de los playoffs de la NBA. El base estelar no es el único. “Nos urge jugar”, dijo Irving. Los Cavaliers siguen a la espera.
Con Washington y Boston enfilándose a un séptimo encuentro hoy lunes, el descanso de Cleveland desde que barrió a Toronto en la segunda ronda se prolongó un poco más.
Una vez que los Cavaliers jueguen el primer partido de la final de la Conferencia Este el próximo miércoles, habrán pasado nueve días entre encuentros, el descanso más largo desde que LeBron James los llevó a la postemporada en 2006. Para Irving y sus compañeros, el receso se ha vuelto aburrido y tedioso, y ha puesto a prueba su paciencia y su fuerza de voluntad.
El sábado, el equipo trabajó con algunas rotaciones defensivas en preparación para Wizards o Celtics, ambos de los cuales cuentan con su equipo estelar. “Debemos mantenerlos comprometidos y enseñarles cosas nuevas”, dijo el coach Tyronn Lue.
