El título del Tour de Francia seguirá eludiendo a Nairo Quintana este año, pero el ciclista colombiano al menos terminó con un poco de dignidad: poniendo fin a una sequía con un triunfo espectacular ayer, miércoles.
Cinco años después de lograr su primer triunfo del Tour, en los Alpes, el diminuto ciclista del equipo Movistar triunfó en el Col du Portet en los Pirineos, cima de 2.215 metros sobre el nivel del mar. Luego de un catastrófico comienzo de carrera y de desalentadores resultados en los Alpes la semana pasada, Quintana volvió a sonreír por el triunfo. “Fue una etapa de puras subidas”, dijo sobre la 17ma etapa, el tramo más corto en más de 30 años. “Ha sido un día durísimo, grandioso y reconfortante para nosotros. Era una etapa que tenía marcada, para la que me había preparado muy bien”.
Resurge
Quintana, quien ha quedado en segundo lugar dos veces en el Tour, llegó a la línea de salida en Noirmoutier con la esperanza de finalmente poder prevalecer con la ayuda de un fuerte equipo en el que están Alejandro Valverde y Mikel Landa, excompañero de Chris Froome en Sky. Pero todo resultó mal. Quintana perdió más de un minuto durante la etapa inicial en el oeste de Francia luego que se le reventaran dos ruedas. Nunca fue protagonista en los Alpes, perdiendo más tiempo en su campo de batalla favorito.
“Lamento no haber tenido buenas sensaciones días atrás”, dijo Quintana, quien subió al quinto lugar en el escalafón general ayer, 3 minutos y 30 segundos detrás del líder de la carrera Geraint Thomas.
“No sentía bien el cuerpo y perdí un tiempo demasiado importante para mí, lo que me hizo sentir muy mal. Afortunadamente, vuelvo a sentir bien el cuerpo para lo que queda de Tour y todavía seguimos creyendo”. Todavía queda una etapa de montaña antes de que la carrera llegue a París el domingo y Quintana tiene pocas oportunidades de revertir su déficit, consciente de que su limitada capacidad en la contrarreloj jugará en su contra el sábado en el país vasco.
