Nairo Quintana no pudo recortar diferencias en la antepenúltima ruta de montaña y se mantuvo ayer a 31 segundos del líder Tom Dumoulin, después de la 18va etapa del Giro de Italia.
Tejay van Garderen logró su primera victoria en una de las tres grandes del ciclismo al rebasar a Mikel Landa por el carril interior de la última curva en el ascenso final hasta Ortisei.
El estadounidense cronometró 3 horas, 54 minutos, 3 segundos en el recorrido de 137 kilómetros desde Moena, que incluyó cinco puertos categorizados en las Dolomitas.
“(Landa) es un buen esprínter y un gran escalador”, dijo Van Garderen.
“Intenté jugármela lo mejor posible, pero no sabía que ganaría hasta que crucé la meta”.
Thibaut Pinot arribó tercero, a ocho segundos, mientras que Dumoulin y Quintana cruzaron la meta noveno y décimo, respectivamente, ambos a 1:05 del ganador. “Hemos intentado de una manera y de otra, moviéndonos en varias ocasiones y jugando las cartas que teníamos, pero no fue posible sacar tiempo al líder”, señaló el colombiano.
“Dumoulin se defendió de buena manera y en varias ocasiones ha encontrado aliados que a su vez trabajaban para sus propias conveniencias”.
Quintana tiene dos etapas de montaña hoy y sábado para arrebatar la maglia rosa a Dumuolin, tomando en cuenta que el holandés tendrá la ventaja en la contrarreloj individual que cierra la carrera el domingo en Milán, la especialidad del ciclista del equipo Sunweb.
“Nos quedan dos días y debemos seguir intentándolo, de lejos si podemos, aunque mañana (hoy) será un día diferente. No nos queda otra que aprovechar el terreno que nos queda, probarlo junto al equipo, atacar y atacar”, agregó el ciclista colombiano.
