Al ritmo del tambor, los botes dragón, esas embarcaciones de aspecto feroz y noble misión, se abren paso en el mar con el impulso físico de hombres y mujeres con historias diferentes, que han hecho que esta disciplina pase de ser de una novedad a una tradición en Panamá.
Este fin de semana se disputa el quinto festival de esta actividad deportiva, una prueba que comenzó a desarrollarse en aguas panameñas en 2015, y desde entonces se ha ganado el respeto de los remadores locales.
Esta vez la sede será la calzada de Amador, donde 364 bogadores, que conformarán 26 equipos, competirán y compartirán.
Uno de ellos es Floribeth Campos, del equipo Pink Warriors, conformado por mujeres sobrevivientes de cáncer, quienes tendrán la dura tarea de representar al país en esta modalidad, en la que se espera que compita el team de Nahuel Rosa, de Argentina, y Dragon Boat de Cartagena, Colombia.
“Nosotras ya somos las campeonas”, destacó Campos al explicar cómo armaron el equipo, integrado por valientes mujeres que se atrevieron a probar suerte en una disciplina que requiere de mucho esfuerzo físico.
La actual capitana del Pink Warriors dijo que se unió al equipo por medio de una invitación, y que después se encargó de ayudar a conseguir a las nuevas integrantes, todas sin experiencia en remar. “Ahora entrenamos cuatro veces a la semana, es un ejercicio completo y una pasión que nos ayuda a olvidar y hacer frente a todas las dificultades por las que hemos tenido que pasar”.

Así comenzaron las Pink en esta disciplina, que se inició como una exhibición para conmemorar los 161 años de la comunidad china en Panamá en 2015. Desde ese momento se celebran dos competencias anuales.
En una conferencia de prensa reciente, Fermín Chang, presidente del comité organizador y del Centro Cultural Chino-Panameño, explicó que del pago de las inscripciones de los tres equipos de la modalidad de sobrevivientes de cáncer, creará un fondo para la construcción del Hospital Oncológico.
Además, reveló que participarán 26 equipos en las categorías abierta, mixta, femenina y colegial. Este sábado, la prueba será dividida en las categorías de 2 mil, mil y 500 metros; mientras que el domingo le corresponderá a la categoría intercolegial, cuya distancia de recorrido es de 200 metros.

Chang anunció que “unos mil 500 atletas de Argentina, Colombia, Estados Unidos, Canadá, Puerto Rico y Trinidad y Tobago visitarán nuestro país en 2021”, ya que Panamá será la sede del Campeonato Panamericano de Botes de Dragón.
La carrera de botes dragón nació, según una de las leyendas, tras la muerte del poeta Qu Yuan en el período de los reinos combatientes, y se ha popularizado como una competencia que requiere de esfuerzo, dedicación y valentía.
La historia de la cultura china cuenta que el consejero real, Qu Yuan, se suicidó tirándose al río. Los que trataron de rescatarlo tiraron bolas de arroz –zongzi– para calmar el hambre de los peces, en tanto otros marinos golpeaban el agua con los remos para ahuyentarlos.

Ilyam Chang, capitana de Mushu Dragon, por su parte, reveló algunos de los secretos de esta disciplina. Por ejemplo, dijo que son 14 remadores, dos de ellos de reserva. Diez ponen la fuerza y el ritmo, guiados por un timonel que enrrumba la embarcación, y un tamborero, que con su repicar hace que acelere o disminuya la velocidad del bote.
“Los integrantes tenemos rutinas de ejercicios físicos tres veces por semana; también hacemos trabajo en un jig (simulador del bote de dragón) en una piscina, un par de ocasiones a la semana. Los domingos salimos al mar por poco más de una hora”, destacó Chang.
“Nuestra alimentación es saludable [dieta a base de carbohidratos y proteínas] y la hidratación es fundamental”, agregó la capitana, que explicó que complementan la parte física y alimenticia con la mental. “Esto es fundamental para tener buena actitud, comunicación, disposición y ser competitivas y comprometidas para el buen trabajo en equipo”, agregó.
Explicó que estas embarcaciones están confeccionados con fibra de vidrio. Cada bote tiene un costo aproximado de 10 mil dólares.
“Todos los botes son iguales, con cabezas de dragón y con su cola en la parte trasera”, detalló Carlos Herbert, entrenador de estos botes.
Herbert elogió el rápido crecimiento de esta actividad, no solo en Panamá, sino mundialmente.
“Cuando comenzamos en 2015 solo se disputaba una categoría, y debido a su rápida masificación se han tenido que crear nuevos grupos para hacerlo más justo y competitivo, como, por ejemplo, la de los másters, especial para remeros de 40 años para arriba”, añadió.
“La jornada comienza al pintarle los ojos de los dragones para despertarlos para competencia”, concluyó.

