El pasado viernes el ex seleccionado nacional y presidente de la Asociación de Futbolistas de Panamá (Afutpa), Juan Ramón Solís, fue tratado de forma despreciable a la entrada del estadio Agustín Muquita Sánchez por dos seguridad y tres agentes de la Policía, que lo abordaron y le impidieron ingresar al recinto para dirigirse al lugar de los periodistas donde está debidamente acreditado (2018-2019).
Las razones eran obvias, su gremio había criticado a la LPF, a los clubes y a la Fepafut por inclumplir con las normas establecidas en el lapso de tiempo que debe esperarse para jugar un partido. Plaza Amador jugaba contra el CAI 48 horas después de su último compromiso con el Sporting San Miguelito. A Solís lo hicieron pasar por unos minutos al interior del estadio para que viera el acto de protesta del Plaza Amador, que al momento del pitazo inicial sus jugadores dieron la espalda. Después lo hicieron salir y le dijeron que si quería ingresar al estadio que lo hiciera por la tribuna del frente.
Ayer, la Fepafut envió un comunicado de prensa explicando el incidente de Solís, en el que ni ellos mismos se lo creen. Aunque él ya no estaba como comentarista de TVN, tenía su carné en regla. Muy barato e incongruente el comunicadito.
Después de este acto estoy convencido de que los jugadores poco interesan a la hora de levantar su voz de protesta, solo son útiles e indispensables cuando vienen las eliminatorias donde la Fepafut hace su agosto.
Hace poco la rectora del fútbol panameño se lavó las manos como Poncio Pilato en el tema de la indemnización de 10 mil dólares que su aseguradora le dio Caesar Fidel y que se especulaba que debió haber sido 20 mil. En un comunicado de la Fepafut, lo interpreté como que para que un jugador aplicara para los 20 mil dólares debe quedar vegetal o inservible. El lema de que los jugadores primero no pareció verse ni en el caso de Caesar ni con el Plaza Amador.
Impedir la entrada a l estadio a Solís, el hombre que representa a los jugadores en Panamá, so pretexto de que ya no trabaja en TVN, fue un acto de mala intención. Mal o bien, el exjugador nacional ha tomado la tarea de hacer que se vele por los intereses de los jugadores. Nunca antes alguien se había preocupado, y ahora que lo está haciendo bien, mal, regular o como sea, necesita del apoyo de todos.
Los clubes y los jugadores tienen que verse en el espejo de Caesar Fidel. Si por desgracia le pasa algo parecido a un jugador, no esperen nada de la máxima rectora.
Hoy, que hay un gremio que está intentando hacer algo por los jugadores, todos deben caminar juntos. Los clubes también tienen que cooperar, no es la primera vez que pasa algo como lo del Plaza Amador. Hay momentos que hay que ser solidario entre lo s clubes.
Lo que hoy está consiguiendo Panamá en el fútbol es producto del progreso de sus jugadores y después de su dirigencia. Por eso no veo mal que alguien se preocupe por los suyos, en un medio donde se dice que en Panamá nadie vive del fútbol si no sale al exterior. La posición de Afutpa no es descabellada, como sí lo fue el show que le montaron a Solís antes del partido del CAI y Plaza Amador.
¡Fuerza, Afutpa! No bajen los brazos.