Víctor René Mendieta fue uno de los primeros legionarios que decidió colgar los tacos en la liga doméstica después de jugar por 10 años ininterrumpidos en el exterior. Su fichaje fue de una manera peculiar.
A diferencia de como lo hicieron los tres hermanos Dely Valdés, Percival Piggott y hoy Blas Pérez y Felipe Baloy, Mendieta fichó con el San Francisco sobre el final de la octava temporada de Anaprof, entre finales de 1995 y comienzos de 1996.
Mendieta jugó los últimos seis partidos de esa edición, los tres últimos de la ronda regular, los dos de semifinales con el Pan de Azúcar y la final en la que derrotaron en penales al Plaza Amador, en el lleno más espectacular que haya tenido una final de la liga local en el estadio Rommel Fernández, en sus 29 años de historia.
En seis partidos Mendieta no consiguió marcar un gol, aunque en la definición de los penales anotó el primero en el camino al segundo título del equipo que por entonces dirigía Leopoldo Lee.
Contrario a Mendieta, Julio Dely Valdés, por ejemplo, debutó en 2004 marcando dos goles con el Árabe Unido ante el Pan de Azúcar en la Anaprof (6-0), además de terminar campeón en ese torneo Apertura. El pasado sábado, Felipe Baloy también hizo su aparición con un gol en su primer partido con el Tauro ante Chorrillo (3-1).
RECUERDOS
Mendieta recuerda su fichaje a finales 1995, cuando tenía 34 años de edad. “Cuando llegué a Panamá prácticamente pensaba en entrar al retiro, pero la gente del San Francisco se me acercó para que jugara con ellos. Lo pensé y lo analicé, San Francisco era de uno de los equipos de prestigio, grande como siempre ha sido, entonces me ofrecieron un dinero que era muy difícil que por esos tiempos se lo dieran a cualquier jugador y yo decidí jugar”.
RETIRO EN CASA
Mendieta explica que finalizar la carrera en Panamá termina siendo un reto por todo lo que se consiguió en el exterior.
“Cuando uno es un jugador de alto nivel y vienes de un fútbol diferente al de tu país, o sientes que tu nivel como futbolista siempre ha sido alto, la confianza que se tiene uno como jugador está por encima del pensamiento que puede haber en el entorno, entonces lo que uno busca es que un club grande tenga la capacidad económica para invitarte. Uno como como futbolista sigue creyendo en su capacidad y por eso no hay miedo a fracasar, porque sabe de la capacidad como persona, independientemente de que se vaya a jugar a un equipo grande o chico, aunque en uno grande se te facilitan más las cosas”, explicó.
Mendieta recordó que también jugó con el Tauro a los 39 años de edad, terminando campeón de temporada y máximo artillero. “Todo está en la autoestima que se tenga el jugador, cuando cree en sus capacidades”, apuntó.
Recordó que cuando jugó con el San Francisco el Muquita se llenaba igual que pasó con los Dely Valdés en Colón. “Es que el público quiere ver a esos jugadores que en su momento dejaron un legado en el exterior”.
MANTENERSE VIGENTES
Mendieta forma parte de un grupo selecto de jugadores legionarios que después de más de 10 años de haber jugado en el exterior de manera ininterrupida, deciden terminar su carrera en Panamá, pasados los 30 años de edad.
¿Pero por qué al futbolista panameño de hoy le cuesta mantenerse vigente por 10 años o más en el exterior como lo hicieron algunos de la generación de Mendieta o los de la generación de Blas, Baloy, Tejada, Penedo y compañía?
“Es extraño, porque las necesidades de los jugadores siguen siendo las mismas, sabiendo que eso puede ser el futuro para él y su familia. No medita, no analiza, de que puede ser la tranquilidad para su familia”, responde Mendieta.
Agregó que tal vez “puede ser la capacidad mental de cada uno de ellos, porque quieren estar aquí en Panamá”.
“Hoy los jugadores están mejor preparados, porque la preparación en Panamá es mejor que la que fue antes, el fútbol panameño ha crecido y la vitrina se ha visto internacionalmente, pero los jugadores de hoy no se han dado cuenta del potencial que pueden tener y pueden crear en sus familias, el entorno en Panamá los envuelve y no se pueden adaptar a las exigencias más que todo del fútbol internacional, sea el frío, el calor, la soledad y otros factores”, señaló.
MÁS FÁCIL HOY QUE AYER
Mendieta, de 55 años de edad, considera que hoy es más fácil jugar afuera que en sus tiempos, cuando estuvo en El Salvador y México.
“Mira, si Víctor René Mendieta estuviera jugando hoy, fuera millonario. Porque para mí el fútbol de ahora es mucho más fácil que el de antes. Hoy la preparación es grande, el futbolista tiene mejores condiciones en cuanto a lo deportivo, y ni que hablar de lo económico. Por eso lo digo, si Víctor René Mendieta estuviera activo hoy, sería millonario, ganando mucho dinero en cualquier fútbol del mundo”, aseguró.
Mendieta reconoce que no hay nada mejor que terminar jugando en casa después de haberlo hecho tantos años en el exterior. Por eso aplaudió el gesto de Blas Pérez y Felipe Baloy.
“Ellos son emblema de los jugadores de su época, son ejemplos de perseverancia, ellos con el Matador, Penedo y otros, han tenido que luchar mucho para llegar a ser lo que hoy son”.



