Sufrió un accidente cuando se cayó de un caballo, a la edad de 10 años, que lo dejó ciego del ojo derecho. Veintidós años después su nombre era coreado en todo el país, y aparecía en grande en la tapa de todos los periódicos; de él se hablaba en todos los noticieros de radio y televisión. Estaba en boca de todos.
El 26 de agosto de 1996, Said Gómez era el atleta del momento, su gloriosa presentación en los Juegos Paralímpicos de Atlanta, donde consiguió dos medallas de oro (con récord del torneo) lo consagró nacionalmente.
Muchos lo conocieron por la hazaña en los Juegos del 96, pero cuatro años antes había figurado también con una medalla de oro y dos de plata en los Juegos Paralímpicos de Barcelona.
Entonces se ganó un nombre y se consagró como uno de los atletas más representativos del deporte panameño. Participó en juegos de discapacitados como un atleta con deficiencia visual de tipo B3, que son los que tienen cierto grado de visión, ya que su ojo izquierdo le permite distinguir a una distancia de entre 15 a 20 metros. No obstante, tiene que usar lentes para leer.
ACLARACIÓN
Siempre aclaró, cuando tuvo que participar en torneos internacionales de discapacitados, que no es un invidente, porque se pudiera confundir que ha corrido únicamente con los ciegos de tipo B1 (ciego totales) o de tipo B2 (los que ven bultos).
Pero fuera de los discapacitados, se codeó hombro a hombro con atletas normales o convencionales en competencias nacionales e internacionales como un representante más de la Federación Panameña de Atletismo.
Su limitación visual no ha sido obstáculo. Aunque en un principio le costó. "Me daba miedo correr", admite hoy el atleta chiricano.
En 1989 había ingresado a la Asociación de Deportes para Ciegos motivado por Maritza González y Hugo Lombardo, quienes notaron su deficiencia visual.
Gómez comenta que ellos notaron que cuando corría lo hacía en zigzag, con cierto recelos. Fue entonces cuando comenzó un proceso de rehabilitación para adaptarse a un nuevo sistema. Entonces todo cambió. Ya no se quedaba atrás, sino que salía al frente con el pelotón de atletas.
ATLETA INCANSABLE
Sus triunfos le han dado recompensas, y han sido el fruto de la dedicación que siempre le profesa a este deporte, que lo vio formarse cuando entrenaba en las angostas calles y las lomas de El Porvenir, en la localidad de Concepción, Chiriqui. Fue un atleta consagrado a los entrenamientos, era sorprendente verlo entrenar en su medio ambiente bajo la dirección del ex atleta Héctor Zapata. Entrenaba fuerte, duro, haciendo carretera o en el modesto estadio del Porvenir que aún hoy no cuenta con pista.
Cuando venía a la capital a competir en un campeonato nacional o un selectivo, sus pasos se hacían incontenibles en cualquiera de las tres pruebas en las que tomaba parte: 1.500, 5 mil y 10 mil metros.
Said es hijo de una humilde familia de Bugaba que conforman seis hermanos, cinco de ellos hombres.
Su pasión por esta disciplina la comenzó a la edad de los 16 años. Desde entonces, Gómez fue adquiriendo condiciones hasta dominar y hacerse fuerte en las pruebas de fondo, en particular cuando lo hace en pista, que es donde rinde más que si lo hiciera en la carretera. Aun así, con deficiencia visual y todo, la pista nunca se le presentó como un obstáculo, era lo de menos, pues, cuando compite, el norte lo lleva trazado en la mente como lo haría un goleador de fútbol cuando sin mirar la portería patea el balón con precisión.
Said Gómez representó al país en torneos de prestigio para atletas convencionales: campeonatos centroamericanos, suramericanos, un iberoamericano, tres juegos bolivarianos y un mundial de atletismo, entre otros.
En una ocasión fue el único medallista de una delegación nacional en los Juegos Universitarios Centroamericanos y del Caribe, en 1995.
Con los discapacitados, estuvo ininterrumpidamente desde 1992 en los Juegos Paralímpicos de Barcelona, Atlanta, Sydney y Atenas, consiguiendo medallas en cada uno de ellos.
En Atlanta rompió el récord de los 1,500 y de los 5 mil metros, en Sydney ganó una de plata y una de bronce en los 5 mil y 10 mil metros, respectivamente, y en Grecia alcanzó una de plata en los 5 mil.
DEPORTE Y EDUCACIÓN
Pese a su defecto visual, siempre combinó el deporte con la educación, que es lo que lo tiene realizado como persona. Su sueño es llegar a ser profesor.
Hoy, este atleta chiricano de estirpe humilde, está próximo a graduarse en la Escuela de Educación Física. Una vez que lo consiga, dice, anhela sacar el profesorado y una docencia superior.
Desde abril de 2001 trabaja en la Universidad Autónoma de Chiriquí donde es instructor deportivo.
También está incursionando en el campo de entrenador en el que hace sus pininos como preparador de atletas como Juan Serrano y otros.
Vive en Bugaba. Está casado con la señora Rosalva Guerra de Gómez, profesora de física y matemáticas, a la que conoció en 1993. No tienen hijos.
Lo que tiene es fruto de sus esfuerzos, dice, recalcando que nadie, ni ningún gobierno le ayudó. Comenta que muchos aparecieron en las victorias con promesas pero nadie cumplió.
A sus 42 años sigue activo. En noviembre se apresta a participar en el Sudamericano de 10 kilómetros en Panamá.
Hoy, Said Gómez es un agradecido del atletismo y de la federación de ese deporte que le dio la oportunidad de representar al país, de conocer mucha gente y de viajar por unos 40 países.
"El atletismo me ha ayudado. Me dio este trabajo, con él he crecido como atleta y como persona, me ha hecho madurar y ayuda en cierta forma, para con los triunfos, ser modelo para la juventud", apuntó.
MOMENTOS MEMORABLES
.CONDECORADO: El presidente Ernesto Pérez Balladares le otorgó la Orden Manuel Roy en alto grado de caballero
.DISTINCIÓN: El Instituto Nacional de Deportes le dio la Orden Belisario Porras en el grado de comendador.
.EL MEJOR: El diario La Prensa y otros medios lo escogieron como el atleta del año 1996.
