El himno sonó alto, los aficionados gritaron hasta más no poder y la selección de Panamá se llevó todas las buenas vibras en su despedida previo al Mundial.
Desde cuatro horas antes del inicio del partido ante Irlanda del Norte, el color rojo inundó las afueras del Rommel Fernández, en un día que fue toda una fiesta con un estadio a reventar.
Caras pintadas, banderas, pancartas y los tradicionales sombreros pintaos no faltaron en la celebración mundialista.
Tampoco faltó el desfile de la banda musical del Cuerpo de Bomberos con las tradicionales notas alusivas al mes de la patria, en un día en el que sabor patriótico contagió a todos.
Uno de los momentos más especiales fue cuando se desplegó una bandera inmensa de Panamá en el centro de la cancha, previo al pitazo inicial, para el emotivo canto de un himno nacional que se escuchó hasta Rusia.
Por primera vez desde la histórica clasificación el 10 de octubre del año pasado ante Costa Rica, el onceno nacional jugó en el Rommel y todos esos recuerdos fueron vividos por los más de 26 mil aficionados que llenaron la casa de la Marea Roja.
Uno a uno, los 25 jugadores, más el técnico Hernán Bolillo Gómez fueron presentados previo al partido para ser aplaudidos por la afición.
Sin lugar a dudas, el más vitoreado fue el capitán y autor del histórico gol de la clasificación el defensor Román Torres.
Otro momento especial fue la vuelta olímpica que realizaron los jugadores ante el sonido de la canción Patria de Rubén Blades, luego de realizar el calentamiento.
También se aprovechó el momento previo al partido para reconocer al periodista Edmundo Vargas por parte de la Federación Panameña de Fútbol por su aporte al fútbol panameño a lo largo de los años.
Además de la despedida del equipo, el partido también sirvió para aplaudir a cuatro históricos jugadores como Gabriel Gavilán Gómez, Blas Pérez, Luis Matador Tejada y Felipe Baloy, quienes ya anunciaron que después del Mundial se retirarán de la selección nacional.

















