El 4 de febrero de 2001 Rodney Ramos marcó de penal el gol más importante de su vida, fue un “gol de oro” con el que concluyó el partido donde el Panamá Viejo derrotó 4-3 al Tauro en tiempos extras, en el Rommel Fernández, que consagró al equipo cangrejero campeón de esa temporada de la entonces llamada Asociación Nacional Pro-Fútbol (Anaprof).
Fue el primer título del Panamá Viejo, que no lo pudo saborear por mucho tiempo, ya que en ese mismo año desapareció el equipo como franquicia al fusionarse con el Tauro. Además, fue el último partido como futbolista para Ramos, que con 30 años de edad, no quiso experimentar con los Toros de Pedregal.
Nada más se volvió a saber del equipo cangrejero en un campo de fútbol, sin embargo, su nombre volvió a tomar vigencia, pero en los torneos de futsal.
Quince años más tarde se vuelve a saber del Panamá Viejo cuando ganó la Copa Rommel Fernández por 2-0 al River Plate, el 21 de febrero de este año, con Rodney Ramos como entrenador, en un equipo donde milita su hijo, de 22 años, que lleva su mismo nombre y que en esa final marcó el segundo gol, una joya de anotación, que recordó a la época de jugador de su progenitor.
El título le dio la oportunidad al Panamá Viejo de jugar la Liga de Ascenso a partir del próximo torneo Apertura 2016, que lo hará por segunda ocasión después de haber ganado el Campeonato Nacional de Ascenso en 1990 de la mano del entrenador peruano Pascual Chato Ramírez.
“Estamos tratando de sacar adelante a estos muchachos que son de barrio, pero como usted vio no es fácil, estamos tratando de hacer fútbol de la mejor manera para tratar de echar esto adelante”, comentó Ramos.
El técnico lo decía por un intento de trifulca que se dio el pasado miércoles en un amistoso contra el campeón de la Liga de Ascenso, Santa Gema, al que derrotaron por marcador de 2-0 en el estadio Maracaná.
Hoy Rodney tiene a su hijo como parte integral del Panamá Viejo, y junto a Carlos Mayorga, goleador cangrejero, es una de las piezas importantes del equipo.
“Mi hijo también fue clave en toda la trayectoria de la liga con el equipo y en la final con River Plate hizo un gol y asistió en otro”, dice el padre.
Las características físicas de padre e hijo son diferentes, hoy todavía Rodney padre exhibe su exuberante melena enroscada, su hijo tiene cabello corto, pero en la cancha los dos se manejan en el mediocampo.
El padre describe lo que hoy es su hijo. “Él es un poco más ofensivo, porque lo hace de 5, se va al ataque, yo era un 10 neto, pero pienso que tenemos características parecidas, él sabe jugar bien con la pelota, se mueve bien, tiene buena visión, le pega bien a la bola de afuera, es bueno en los tiros libres, es un buen jugador. Si sigue trabajando como lo ha venido haciendo, pienso que puede llegar lejos”.
Señala que la gente le dice que su hijo ha aprendido de su padre, “pero la idea es que siga aprendiendo y estar motivándolo para que haga las cosas bien, y ante todo, que sea una persona humilde”.
Su sueño, como el de su hijo, jugadores y el del mismo barrio, es volver a estar en la primera división.
“Ese es mi otro sueño, ser campeón de la Liga de Ascenso y subir a la LPF, que es el sueño de todos y del barrio. Si todo nos sale bien, Dios primero, yo calculo que en dos añitos vamos a subir a la primera”, manifiesta.
Pero del sueño al hecho, Rodney reconoce que hay mucho trecho.
Después de la victoria sobre Santa Gema, reconoce que “no estamos tan lejos de la realidad”.
“Enfrentamos al último campeón del Ascenso, yo pienso que tenemos que ir poco a poco, en julio comienza la temporada, si empezamos bien y seguimos como lo hicimos hoy (el miércoles), creo que vamos a tener una buena temporada”, indicó.
Recuerda, que hace cuatro años al Panamá Viejo le dieron un cupo en la distritorial de San Miguelito, el año pasado participaron sin suerte en la Copa Rommel, pero en este 2016, en su segunda participación, la ganaron.
Hoy con 46 años, Rodney todavía tiene los recuerdos de su época de jugador de ese Panamá Viejo que dirigió Gary Stempel con Pascual Ramírez, que además de ganar un título de Anaprof se alcanzó un torneo de pretemporada e internacionalmente se le ganó al Saprissa en una fase de grupos de un torneo de clubes regional.
“Lo que uno aspira hoy como entrenador es poder transmitirle lo poco que uno sabe a los jugadores, para que ante todo sean personas, porque el fútbol no solo es hacerlo en la cancha, sino fuera de ella”, señaló.
Dice que como equipo de barrio, de verdad que es difícil, “vamos para un torneo de segunda división y no tenemos todavía patrocinadores, es duro, porque en Panamá conseguir patrocinios se hace difícil, pero vamos a echar adelante”.
Al frente del proyecto está el señor Paulino Mitre, lo asiste Temístocles Bonilla, Isaac Farrufia, y Ricardo Patón Phillips, en la parte de asesoría.
En su nuevo rol de técnico, afirma que es duro, porque no es lo mismo ser jugador que formar parte de un cuerpo técnico, “ya uno tiene que pensar diferente, hay que estar viendo lo de la plata, los jugadores, porque la idea tampoco es bajar rápido de categoría, tenemos que tener una buena plantilla y eso cuesta plata”.
Por el momento el Panamá Viejo está en su camino de seleccionar una buena plantilla. “Todavía no tenemos el equipo conformado, estamos viendo jugadores, le ganamos al campeón del Ascenso, que en lo personal me importaba poco el resultado, lo importante era ver cómo se jugaba, no se hizo mal, todavía estamos con una preselección, los jugadores lo saben. Ya les dije que todo el equipo que ganó la Copa Rommel no puede subir a la Liga de Ascenso, porque el nivel es diferente. Estamos tratando de conseguir los jugadores y armar una buena plantilla”.

