MIAMI, Florida.- Siempre recordaré aquella cálida noche de finales de octubre de 1997 en Miami, cuando los Marlins de Florida conquistaron la Serie Mundial tras derrotar dramáticamente a los Indios de Cleveland por 3-2 en 11 entradas.
En mi rol de reportero novato de un diario local de Miami me correspondió cubrir el otro lado de la moneda: la cara de la derrota.
Habrían transcurrido casi tres horas luego del imparable de oro de Edgar Rentería que dejó tendido a los Indios en el terreno cuando finalmente pude entrar al clubhouse de Cleveland.
Pasada la medianoche, solo cuatro peloteros visitantes aún masticaban el amargo sabor del revés en aquella cueva: Marquis Grisson, Mat Williams, Tony Fernández y Sandy Alomar Jr.
A pesar de lo avanzado de la hora y del sufrimiento después de haber dejado escapar un campeonato, Alomar me regaló una maravillosa entrevista. Cualquier otro se habría negado y con justa razón.
"Siempre atiendo a los reporteros latinos" comenta el hoy veterano receptor de los Medias Blancas recordando aquel episodio. "Son los reporteros nuestros lo que nos destacan en las noticias. Siempre los atiendo".
Amable como de costumbre, Alomar nuevamente hizo una pausa en su apretada agenda previa a un juego ante los Devil Rays en Saint Petersburg, Florida, para hablarnos en esta ocasión de su presente y futuro.
Aunque reconoce que sus mejores días ya pasaron y se resigna a cumplir con su rol de mentor y jugador de reserva, Alomar vive uno de los mejores momento de su carrera y aún no piensa en la posibilidad del retiro.
A sus 37 años, con las rodillas llenas de ruidos y dolores, el veterano se encuentra en un equipo con buenas posibilidades de avanzar a los playoffs y goza nuevamente de la oportunidad de jugar con su hermano Roberto.
"Para mí siempre ha sido motivo de gran orgullo el jugar con mi hermano", precisa Sandy "Es un gran pelotero. Estuvo dos años en Nueva York y se sentía incómodo. Pero aquí (con los Medias Blancas) las cosas son diferentes".
"Aquí los recibimos a él y a Carl Everett con los brazos abiertos", agrega el catcher refieriéndose a las recientes adquisiciones de Chicago. "Esto nos da una gran oportunidad de llegar los playoffs. Son dos peloteros que tienen experiencia en juegos de postemporada y saben cómo ganar".
Sandy Jr. y Roberto han sido compañeros de equipo en nueve diferentes ocasiones a nivel profesional. La última vez en las temporadas de 1999 y 2000.
También jugaron juntos en San Diego y siempre que les presenta la oportunidad de compartir el mismo uniforme, lo hacen con el más fino profesionalismo, tal como se los enseñó su padre Sandy Alomar Sr.
"Tenemos un gran tutor en nuestro padre. Si bien somos hermanos, este es un trabajo y Roberto es un gran profesional" anota Sandy Jr, refiriéndose a la relación con su hermano menor.
Gane o pierda, el astro puertorriqueño hablará primero con todos los periodistas latinoamericanos que lo soliciten antes de despedirse.

