En Changuinola, provincia de Bocas del Toro, como muchos niños de la etnia Ngäbe Buglé, el pequeño Cristian Joseph Jiménez Valentín ha ido creciendo agitándose en diferentes actividades deportivas, principalmente en el fútbol, baloncesto y béisbol.
Jiménez Valentín, de 12 años, nació en un sector de Finca 24 un 19 de septiembre de 2004. Su padre se llama Víctor y Emma es su madre.
En sus primeros años de educación primaria, jugó fútbol y baloncesto hasta que hace un par de años se “afiebró” de béisbol, empezó a jugarlo y ya envuelto en este deporte comenzó a entrenar de manera constante.
Gracias a su actitud y comportamiento, logró ser convocado por primera vez para ser parte de una preselección deportiva provincial, y posteriormente ser elegido como uno de los integrantes de la selección infantil de béisbol de Bocas del Toro y, con ello, competir en un nacional, como el realizado la semana pasada en estadios de la ciudad de David, provincia de Chiriquí.
“En mis primeros años de vida, jugaba otros deportes y no llegué a representar a mi provincia”, relató.
Fue hace poco que empecé a practicar béisbol oficialmente y me incluyeron en el equipo llamado “Las 30”, sostuvo. Bajo la dirección del entrenador Israel Santos, fue aprendiendo cómo jugar y entrenar con disciplina, sin descuidar los estudios primarios.
“Me sentí alegre, cuando el año pasado con otros niños fuimos convocados por Mario Chin, quien sería el director del equipo de Bocas del Toro, para que integráramos la preselección de la cual sería elegido el equipo que competiría en ese torneo nacional”, precisó.
“Al principio pensé que habría jugadores de mayor experiencia que me complicarían llegar a ser elegido, por lo que me propuse hacer lo mejor para estar en esa selección. No fue fácil, pero pude lograrlo”, dijo.
Para este pelotero, el béisbol es caro empezando con la ropa, manillas, calzados y el transporte a estadios. “Sé que no es fácil para mi familia cubrir los gastos, y además hay que entrenar casi siempre en horas de la tarde cuando la mayoría debe estar estudiando”, comentó.
Hoy asegura que gracias al béisbol ha aprendido muchas cosas, entre ellas que para ganarse un lugar especial se debe luchar y es lo que siempre está intentando hacer.
“Como pelotero, entreno fuertemente para beneficio del equipo y como estudiante, igual me esfuerzo en estudiar, por lo que debo organizarme para estar divirtiéndome y estudiando”, expresó.
“Existen muchos compañeros que vienen de muy lejos a entrenar, llegan ansiosos de jugar béisbol; pero igual con el tiempo varios dejan de asistir y no regresan a entrenar jamás. Después, los veo por allí en Changuinola, y les pregunto qué pasó, no vas a entrenar, y solo me dicen que no hay plata para estar viajando”, explicó.
Afirmó que jugar al béisbol es caro. “No es como el fútbol o baloncesto, allí con una bola se juega, acá hay que tener muchas cosas, más que bolas”, sentenció.
“Ahora voy para el colegio a primer año, e igual jugaré en la categoría preinfantil donde será más exigente la competencia y los estudios también. Para lograr lo que deseo, me propongo desarrollar lo que he hecho, estudiar en la escuela, luego ir a entrenar y cuando retorne a casa debo cumplir con mis estudios nuevamente”, detalló.
Dijo que lastimosamente en el nacional no pudieron ganar un partido, pero sí demostraron que existen los peloteros para aspirar en los próximos campeonatos y alcanzar muchas cosas más.
“Creo que hice mi trabajo como lanzador, se dieron errores, pero son parte de este deporte”, argumentó.
Mi mensaje a los padres es que “a sus hijos los guíen a estudiar, y que si desean jugar les den esa oportunidad, pero por ningún deporte abandonen los estudios”.



