Cuando el alemán Michael Schumacher abrió un ojo por la mañana en Sao Paulo, no se despertó como un piloto de Fórmula 1, sino como un jubilado más.
En su fiesta de despedida, el piloto alemán exhibió la misma clase que le llevó a convertirse en el más laureado con siete títulos mundiales, cinco de ellos de forma consecutiva.
“Fue simplemente una fiesta adecuada”, dijo ayer su portavoz de prensa, Sabine Kehm.
Schumacher invitó a una juerga a todo su equipo en Sao Paulo y dio las gracias una vez más a sus seguidores.
“Disfruté mucho el tiempo con ustedes”, dijo Schumacher después de poner punto final a su carrera tras el Gran Premio de Brasil.
Las paradas a boxes, los semáforos apagándose y los podios se terminaron.
Hoy empezó la nueva vida para el alemán. “La era Schumacher llega a su final, y esta vez para siempre”, escribió el diario italiano Il Tempo sobre el piloto.