España cayó ayer en los penales ante Rusia, en los octavos de final de la Copa del Mundo, y de esta manera sigue con su maldición de no haber ganado nunca a un anfitrión mundialista.
Desde su enfrentamiento con Italia en su primera participación mundialista en 1934 hasta su cruce con Corea del Sur en el Mundial de 2002, España nunca había logrado superar al anfitrión en las tres ocasiones anteriores en que le ha tocado medirse con él. En Italia-1934, los españoles se enfrentaron a los transalpinos en cuartos de final en un partido que muchos acabarían apodando “la batalla de Florencia” por la dureza italiana.
El partido acabó 1-1 y al desempate, que se jugaba 24 horas después, España se presentó con seis lesionados que no pudieron jugar y la Roja acabó perdiendo por 1-0. Dieciséis años más tarde, fueron los brasileños en “su” Mundial de 1950 los que barrieron a los españoles de su camino con un 6-1 en la fase final.
La última derrota sufrida por la Roja ante un anfitrión ocurrió en el Mundial de Corea y Japón-2002, en un partido que todavía escuece en España, especialmente por el polémico arbitraje del egipcio Gamal Al Ghandour. El colegiado anuló hasta dos goles a los españoles y el partido se dirimió en la tanda de penales, donde los coreanos se impusieron 5-3.
