El conflicto entre Stephen Curry y la empresa Under Armour podría culminar o proseguir. Pero ha dejado claro un hecho: En una era de polarización política, se ha vuelto más complicada la dinámica entre deportistas famosos y patrocinadores.
Una figura tan prominente como Curry tiene una gran influencia, y puede ahora llamar a cuentas a una compañía por sus posturas sobre temas políticos y sociales.
El tiempo dirá si Curry o algún otro atleta se juega su último naipe y cancela un contrato de patrocinio.
“Es fácil decirlo y difícil hacerlo”, opinó Christopher R. Chase, del despacho de abogados para aspectos legales de grandes campañas de marketing en el deporte.
“Sí, Steph Curry puede rescindir el contrato mañana si este le da esta posibilidad, y obtendría un nuevo convenio por ser quien es. Pero este nuevo acuerdo no sería tan bueno. Para Nike, él podría ser uno entre 20 basquetbolistas, y no el principal”.
Los dimes y diretes entre Curry y el director general de la marca, Kevin Plank, llegaron a su segunda semana y podrían prolongarse hasta el Juego de Estrellas de la NBA que se disputa el domingo.
Allí jugarán Curry, LeBron James, Kevin Durant y James Harden, lo mismo que los principales auspiciadores de la liga.
Plank consideró que el presidente Donald Trump es “un verdadero activo para el país”. Curry rechazó esa idea y sugirió que no dudará en dar por terminados contratos con empresas que no reflejen sus valores.
