Ganar un partido con un jugador menos es de hombres, aunque siempre se hable de que con uno menos se juega mejor.
Por eso pienso que la victoria de la Sub-20 de Panamá ante Estados Unidos fue memorable, más allá de la capacidad del rival, que no fue ni la sombra de otras selecciones estadounidenses. Muy limitada, pero tampoco por eso se va a demeritar el triunfo de los panameños. Además, el sábado es la segunda vez consecutiva que se le gana a los gringos en un Premundial, lo que me dice que no fue una sorpresa.
Me gustó la madurez con la que la selección enfrentó a Estados Unidos cuando se quedó con uno menos en el primer cuarto de hora. Nunca se desordenaron y jugaron sin complejos a pesar de tener uno menos. Es más, ni se notó, en parte por la falta de capacidad que tuvo el rival, que solo embistió en los minutos finales.
El sábado se vio en parte la mano del técnico colombiano Nelson Gallego, que sin demeritar todo lo que hizo Leonardo Pipino, el funcionamiento de la selección fue tirando más a lo que se hace con el equipo mayor que a lo que se hacía con el anterior entrenador.
Me llamó la atención el grado de tranquilidad para rotar el balón, tocarlo y la manera como se atacó, siempre haciéndolo en el momento preciso. Con 10 hombres por espacio de 75 minutos, nunca se renunció al ataque.
Dentro de este triunfo no se puede dejar sin nombrar al portero Charles Taylor, que la afición apenas vino a conocer durante el partido. Viene de Inglaterra y se notó su estirpe europea. Cuando lo exigieron hizo su parte, que fue determinante para mantener el 1-0 en los últimos 10 minutos, cuando Estados Unidos se acordó de atacar.
Hubo madurez. Recuerdo en un tramo del juego sobre el final del partido cuando Ronaldo Córdoba sale al ataque, lo hace por una banda y devuelve el balón, que lo tocan varias veces para quemar tiempo. Allí me vino a la memoria el equipo mayor ante EU, cuando nos ganaron sobre los minutos finales y nos dejaron fuera del repechaje. Eso fue lo que se debió hacer.
Por el momento se ganó un partido que abre las esperanzas para Corea, ahora es cuando los muchachos tienen que mantener los pies en la tierra. Pero tampoco se puede dejar de aplaudir ni decir que ganaron de hombre.
