Ángel María Villar fue suspendido ayer de su cargo como presidente de la federación de fútbol de España, una semana después de ser arrestado por un caso de corrupción.
Villar, también vicepresidente de la FIFA y de la UEFA, ha estado detenido desde que fue detenido junto con su hijo Gorka Villar y otros dos funcionarios del fútbol durante redadas en la sede de la federación nacional y otras instalaciones.
Al darse cuenta de que Villar no tenía intención alguna de renunciar al puesto que ocupaba desde 1988, el Gobierno español decidió sacarlo, en un esfuerzo para limitar los efectos colaterales al deporte nacional.
La máxima autoridad del deporte en España, el Consejo Superior de Deportes (CSD), se reunió ayer, martes, en Madrid y decidió suspender a Villar por un año, en espera del resultado de la investigación que ha sacudido el fútbol español.
Documentos de las cortes indican que además de malversación de fondos, Ángel María Villar está acusado de corromper a varias federaciones regionales ofreciendo favores a cambio de votos.