MADRID, España (EFE) Liberado hace 24 años, el "pájaro grande" voló por encima de las cumbres andinas y llevó al mundo una generación de jóvenes jugadores bolivianos que asombró en los estadios con un fútbol de alta escuela.
Hablar de "alta escuela" de balompié en Bolivia es hablar de la "Academia Tahuichi", que acaba de perder a su fundador, Rolando Roly Aguilera Pareja, fallecido el pasado día 30 en la ciudad de Santa Cruz, sede de la institución.
Aguilera creó la academia en mayo de 1978 después de comprobar que el fútbol también se puede aprender, como lo hacen hoy 3 mil niños de edades comprendidas entre los 6 y los 19 años.
Lo que empezó como un juego en el barrio de Santa Cruz donde vivían los Aguilera se ha convertido con el paso de los años en la más prestigiosa escuela infantil de fútbol del mundo, capaz de dar inesperados triunfos a Bolivia y de exportar un modelo que, en palabras de Pelé, ha revolucionado el balompié juvenil.
La Academia, a la que el colombiano Francisco "Pacho" Maturana definió como un "sagrario del fútbol infantil", facilita también a los niños servicios de salud y de educación y becas de estudio para Estados Unidos y otros países.
Aguilera acababa de regresar a Santa Cruz después de residir siete años en los Estados Unidos y quería que sus hijos, Roly y Erwin, se olvidaran del béisbol y del "fútbol americano" y se dedicaran al balompié a fin de seguir la tradición familiar, ya que su padre, Ramón Aguilera Costas, había sido un famoso futbolista con el Blooming de Santa Cruz.
"Roly" contrató al futbolista brasileño Dede para que enseñara a sus hijos. Con otros chicos del barrio, nació el equipo "Bloomingcito", al que siguió el "Orientito", por Oriente Petrolero, el otro equipo local.
En marzo de ese año se disputó el primer partido entre los dos equipos de infantiles con tal éxito que en pocos días "Roly" recibió más de 200 solicitudes para jugar.
Tomó entonces la iniciativa de fundar una academia de fútbol, paso que dio en mayo de 1978, bautizándola con el nombre de "Tahuichi" (pájaro grande, en idioma guaraní), el apodo que tenía su padre cuando jugaba en Blooming.
En menos de un año, Tahuichi ganó el campeonato nacional. Su debut internacional registró un empate con el Sao Paulo brasileño antes del Bolivia-Brasil de la Copa América de 1979.
En enero de 1980, en Buenos Aires, Tahuichi derrota a Independiente por 4-1 ante 50 mil espectadores y gana el Campeonato sudamericano sub-14, en lo que constituyó la primera señal internacional de que en Santa Cruz los milagros existían.

