El Tour de Francia de 2018, que terminó ayer en París con la victoria al esprint en la última etapa del noruego Alexander Kristoff, cambió de dueño a nivel individual, con el título final para Geraint Thomas, pero sin salirse del dominio del Sky.
El equipo más fuerte en el pelotón internacional en los últimos años llegaba con un campeón mermado, Chris Froome, que este año ganó el Giro de Italia, venciendo en la única gran vuelta que faltaba en su palmarés.
Froome, que buscaba su quinto triunfo en el Tour de Francia, pagó el esfuerzo del Giro de Italia, igual que le había pasado un año antes a Nairo Quintana. Pero si el colombiano fue duodécimo en el Tour de 2017, Froome al menos terminó tercero, 2 minutos y 24 segundos detrás de su compañero y amigo Geraint Thomas, mientras que el holandés Tom Dumoulin fue segundo en la general final, a 1 minuto y 51 segundos del ganador.
“Todavía no tengo hijos, por lo que por ahora este es mi momento más bonito, al mismo nivel que el día de mi boda”, señaló el galés ayer tras entrar en la meta en París. Thomas, a sus 32 años, cuando nadie lo esperaba, se convirtió en alternativa a Froome y se benefició del rodillo Sky, que arrasó con lo que se ponía a su paso. En las etapas de montaña, Froome y Thomas estaban siempre acompañados de tres y hasta cuatro, en ocasiones, compañeros de equipo para tirar de ellos, con el joven colombiano de 21 años, Egan Bernal.
