El golfista estadounidense Tiger Woods, caído rey del golf, regresa este jueves al circuito profesional de Estados Unidos después de un año de ausencia, en Torrey Pines (California), lugar en el que escribió una de las páginas más bellas de su carrera.
A los 42 años, con 79 títulos, 14 de ellos de Grand Slam, su récord y una gran fortuna, Woods no tiene nada que demostrar. Pero el ex número uno del mundo quiere enseñar que aún tiene cuerda para rato, a pesar de cuatro operaciones de espalda, incluida una fusión lumbar, una nueva secuencia de desastrosas temporadas desde 2013 y un arresto por conducir bajo la influencia de un coctel de medicamentos en 2017.
Siete semanas después de su exitoso regreso a la competición en el Hero World Challenge (noveno), un evento semioficial de invitación a principios de diciembre en las Bahamas, Woods quiere confirmarse esta vez en uno de los campos más prestigiosos y desafiantes del circuito.
Esta será su 16ª participación en el Farmer Insurance Open, conocido hasta 2009 como Buick Invitational. Y su récord es impresionante, ya que ha ganado siete veces en ese lugar y siempre ha terminado entre los 10 primeros, excepto en 2011 (44º), 2014 (80º) y 2017 (no pasó el corte).
Un año después, en el mismo Farmers Insurance Open, Woods sigue siendo el jugador de golf más famoso y dice que se encuentra en mejores condiciones físicas y mentales. “Jugué mucho más al golf esta vez, hice algunos buenos cambios en mi juego, me siento bien”, le dijo a ESPN TV.
Desde el Hero World Challenge, Woods, que terminó en diciembre su colaboración con Chris Como, quien lo asesoró desde 2014, ha trabajado duro. “Trabajé en mi resistencia en la competencia, conecté muchas bolas, necesito encontrar potencia y músculos, pero ahora es el momento de jugar”, insistió.
