El exciclista alemán Jan Ullrich, que se somete a una cura de desintoxicación en Fráncfort para superar sus problemas con el alcohol y la droga, aseguró estar “mucho mejor” desde que fue autorizado a retomar el contacto con sus hijos. “Voy mucho mejor”, afirmó ayer en el diario Bild.
“Ahora tengo derecho a telefonear a mis hijos todos los días. Los niños son mi medicina”, aseguró.
En su opinión, sus dificultades comenzaron a principios de año, cuando sus relaciones con su exesposa Sara se tensaron. “Cuando los problemas comenzaron de verdad con Sara y no pude ver o hablar con mis hijos durante semanas, exploté. Rompí algunas televisiones y arranqué el punching ball del techo. Para calmarme tomé cocaína y anfetaminas. Pero ya no las necesito. Si tengo a los niños, no necesito droga”, dice.
El único campeón alemán del Tour de Francia (1997), que tiene hoy 44 años, tuvo el sábado la visita de otro excilista, el estadounidense Lance Armstrong. Ullrich reveló que el texano le ha invitado a continuar su recuperación en Estados Unidos.
“Después de mi terapia aquí, en Alemania, me voy a Estados Unidos, a Colorado. Me sugirió una clínica en la que podría terminar mi convalecencia y eliminar las últimas toxinas”.